El cardenal Castrillón se pone al servicio de la paz en Colombia

Resalta el círculo de violencia creado por el narcotráfico y la pobreza

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NUEVA YORK, 10 oct (ZENIT.org).- El cardenal Darío Castrillón Hoyos, prefecto de la Congregación para el Clero, manifestó su disponibilidad para colaborar con la paz en su país natal, Colombia.



Las declaraciones del purpurado colombiano tuvieron lugar durante su viaje a Estados Unidos para participar en el encuentro organizado por la Asociación Nacional de Sacerdotes Hispanos (ANSH), que tuvo lugar del 2 al 6 de octubre en Nueva York (Cf. «Encuentro de sacerdotes hispanos que trabajan en EE. UU.»).

El cardenal explicó que su misión en el Vaticano es absorbente y no le da mucho tiempo para intervenir directamente en el proceso de paz colombiano, pero señaló que siempre tiene «una puerta y un teléfono abierto» para estar en contacto con los colombianos.

Reconoció que su ministerio episcopal ha quedado definitivamente marcado por las duras experiencias vividas en su país. «He visto los corazones de la gente, he compartido la pobreza en sus casas en las montañas», confesó el cardenal Castrillón, quien fue obispo de Pereira y arzobispo de Bucaramanga antes convertirse en prefecto de la Congregación vaticana para el Clero en 1996.

Según el Purpurado, la violencia es una realidad continua en Colombia. «No es un asunto simple. Los más jóvenes nacen en el medio de la violencia», indicó.
En este torbellino de muerte, aclaró, las víctimas no sólo podrían ser ellos mismos sino sus madres, hijos o esposas.

Una situación en la que, como recordó, tienen un papel decisivo la pobreza del país y el tráfico de drogas. De hecho, lo más rentable hoy día para los agricultores colombianos es el cultivo de la coca.