El cardenal Cipriani pide a Perú promover una agenda favorable a la vida

Ante el inicio de la presidencia de Ollanta Humala

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LIMA, domingo 24 de julio de 2011 (ZENIT.org).- Ante los desafíos que afronta el nuevo presidente de Perú,Ollanta Humala, el cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima, ha pedido que el gobierno promueva una agenda de defensa de la familia y la vida.

“La familia debe vivir en un clima en el que debe haber mayor respeto por la dignidad y no estar buscando los temas fronterizos sino los temas cotidianos como la educación de la conciencia moral”, expresó el purpurado en el programa Diálogo de Fe del sábado 23 de julio.

El Cardenal Cipriani manifestó que en la actualidad existe una gran inquietud por el desarrollo material, pero existe un vacío espiritual que está dejando de lado la preocupación por el desarrollo de los valores y la dignidad de las personas.

“A mí me preocupa la familia, la educación de los hijos, la moral. Si le cobran más a las minas, si renuevan los contratos, si el PBI va a crecer, está muy bien; pero el ser humano no es una máquina de consumo, es un ser humano que ama, que la gran motivación del trabajo es sacar adelante a su familia”, afirmó.

“No podemos fabricar chiquillos que sean consumidores de drogas o pandilleros porque no hay buena educación, o no podemos estar creando una tendencia en la juventud en la que todo es diversión, tragos, carreras y sexo”, continuó.

Mencionó que el deseo de la gran mayoría de padres de familia del Perú es formar en sus hijos almas en donde el bien, la fe y la libertad puedan ser cultivados en un clima de respeto, tolerancia y dignidad.

“Los padres de familia quieren que se cuide mejor la educación de sus hijos, la seguridad, el evitar el consumo de drogas, la no violencia, el que se respete la capacidad de poder acceder a la salud de todos. Todos estos temas van unidos”,

Se refirió también a la existencia de una agenda que viene de afuera y que pretende promover la igualdad de género, el aborto, la eutanasia, el consumo de drogas, destruyendo los valores fundamentales de la familia.

“Yo no quiero esa agenda para destruir la familia peruana. Yo quisiera que tengamos una agenda en la que se respeta la vida desde la concepción, en la que se respeta la constitución de la familia: hombre y mujer, en la que se respeta la estabilidad de la familia.; y no estemos tan preocupados sólo de los temas fronterizos. No le demos igualdad de derechos al que mata o al que cuida la vida, al que ayuda al prójimo o al que roba al prójimo, al que cuida su hogar o al que lo abandona”, exhortó.

Saludo al presidente Alan García

En otro momento, envió un saludo al presidente Alan García y le agradeció por su labor desempeñada estos cinco años.

“Más allá de las encuestas, me parece que se termina un período importante y bueno. La relación con la Iglesia ha sido de respeto. La relación con el país ha sido de mejora y de crecimiento. Siempre hay cosas pendientes, pero no seamos aguafiestas de echar encima todo lo malo que tenemos en la cabeza, porque no es justo”, mencionó.

Asimismo, dio la bienvenida al nuevo gobierno y le deseó lo mejor esperando “que promueva unidad, paz, orden y un crecimiento moral”.

“Mi deseo y mi oración de agradecimiento al doctor Alan García y también para que el Señor ilumine y fortalezca al señor Ollanta Humala. La Iglesia no toma partido por gobiernos nunca, pero al mismo tiempo sí ve con ilusión que esta familia peruana mantenga sus raíces cristianas y que el desarrollo se dé dentro del campo moral”, concluyó.

Designación como miembro de la Pontificia Comisión para América Latina

Por otro lado, el Arzobispo de Lima agradeció al Papa Benedicto XVI por la confianza puesta en él al haberlo designado como miembro de la Pontificia Comisión para América Latina, una instancia que busca conocer la situación de la Iglesia en este lado del continente.

“Somos un grupo de cardenales y obispos que nos encargamos de mirar cómo va esa tarea de la fe en América Latina estudiando también las situaciones políticas, sociales, económicas y de otras religiones. Es como una especie de observatorio de cómo va la Iglesia en Latinoamérica”, explicó.