El cardenal Kasper constata consensos con las comunidades nacidas de la Reforma

En su intervención ante la reunión de los cardenales con el Papa

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 30 noviembre 2007 (ZENIT.org).- Se perciben signos «alentadores» en las relaciones entre la Iglesia católica y las comunidades eclesiales nacidas por la Reforma Protestante, según el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción del Diálogo entre los Cristianos.

«Todas las comunidades eclesiales se han mostrado interesadas con el diálogo y la Iglesia católica dialoga con casi todas las comunidades eclesiales», dijo el purpurado el viernes 23 de noviembre en el encuentro previo al consistorio que reunió en Roma a los cardenales de todo el mundo unidos entorno Benedicto XVI.

«Un cierto consenso se ha conseguido en el ámbito de la verdad de la fe, sobretodo en lo que concierne las cuestiones fundamentales de la doctrina sobre la justificación», explicitó el cardenal en su ponencia introductiva a la cuestión ecuménica, tema prioritario del encuentro.

«En muchos lugares existe una fructuosa colaboración en la esfera social y humanitaria. Se ha difundido progresivamente una actitud de colaboración recíproca y de amistad, caracterizada por un deseo profundo de unidad, que permanece tal aunque haya, de vez en cuando, tonos más duros y desilusiones ásperas», constató.

«De hecho, la intensa red de relaciones personales e institucionales llevadas a cabo en el tiempo hacen que se resista a tensiones ocasionales», explicó.

«No hay ningún bloqueo en la situación ecuménica, pero sí un cambio profundo», precisó el cardenal dirigiéndose a sus hermanos en el Colegio cardenalicio. Esta transformación es «el mismo cambio que ha experimentado la Iglesia y el mundo en general».

Entre los cambios citó que después de haber llegado a un «consenso fundamental sobre la doctrina de la justificación» en estos momentos se discuten «temas controvertidos clásicos» como la «eclesiología y los ministerios eclesiales».

El cardenal Walter Kasper diferenció el ecumenismo del diálogo interreligioso diciendo que el ecumenismo «encuentra su fundamento en el testamento que dejó Jesús a la vigilia de su muerte: “Ut unum sint” (Juan 17,21) (“Que todos sean uno”)».

Recordando el Concilio Vaticano II que definió la promoción de la unidad entre los cristianos como uno de sus principales objetivos y como un impulso del Espíritu Santo, el cardenal evocó las palabras de Juan Pablo II, según el cual, «el camino ecuménico es una vía irreversible» y subrayó cómo «el Papa Benedicto XVI --ya desde su primer día de pontificado--, asumió como compromiso primario trabajar sin ahorrar energías para a reconstitución de la plena y visible unidad de todos los seguidores de Cristo».

«El Papa es consciente que para esto no son suficientes las manifestaciones de buenos sentimientos sino que hacen falta gestos concretos que entren en los ánimos y muevan las conciencias», recalcó.

 

Por Miriam Diez i Bosch