El cardenal Rouco avala la beatificación de Isabel la Católica

Clausuró en Roma un ciclo de conferencias sobre la soberana castellana

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ROMA, 5 diciembre 2002 (ZENIT.org).- El cardenal Antonio María Rouco Valera, presidente de la Conferencia Episcopal Española, clausuró este miércoles el ciclo dedicado a Isabel la Católica (1451-1504) en la Embajada Española cerca de la Santa Sede, insistiendo en el papel reformador de Isabel de Castilla, a quien calificó de «gran reina y mujer profundamente cristiana».



El cardenal Rouco, quien dedicó su tesis doctoral a esa época histórica --«Estado e Iglesia en la España del siglo XVI» (1965)--, narró el complejo contexto en que vivió la reina española y recordó el objetivo primordial de la soberana: «la salvación de las almas, que hoy sería el desarrollo integral de la persona».

El purpurado disertó sobre el concepto de Reforma, aclarando que la palabra es ambivalente y que a veces ha prevalecido el término «renovación» para no confundirlo con la Reforma Protestante.

«Antes de la Reforma Protestante ya existía una Reforma Católica», especificó el cardenal de Madrid, remitiendo a los estudios del historiador Hubert Jedin sobre el tema. Jedin (1900-1980) es uno de los teólogos que más ha contribuido a recuperar positivamente el concepto historiográfico de Reforma católica.

«Isabel fue una figura decisiva en la Reforma de la Iglesia de los siglos XV y XVI», recalcó el prelado, que también recordó cómo la reina se rodeó de grandes figuras espirituales como fray Hernando de Talavera.

Asimismo describió algunas de las acciones reformistas de la reina, como la promoción de asambleas del clero secular, el aval pontificio mediante las bulas que hicieron posible la evangelización de América, o su decisivo apoyo a la renovación del pensamiento teológico.

El cardenal reconoció que la expulsión de judíos y moros es una mancha «objetiva» del reinado de Isabel, pero no es «subjetiva», dadas las circunstancias en que tuvo lugar. No tocó directamente el argumento, prefiriendo remitir a los estudios históricos sobre el argumento.

La conclusión de Rouco es que «Isabel de Castilla presenta una biografía rectilínea desde el punto de vista espiritual». Es la «historia de un alma».

El cardenal se mostró satisfecho por la reapertura en Valladolid del proceso de beatificación --que ya había sido abierto en el 1958 pero que se obstruyó por diversos motivos--, y reveló que por ahora sigue adelante la fase de estudio de las virtudes de la mujer de Fernando el Católico.