El cardenal Tucci alerta sobre la «dictadura de las minorías» en Occidente

Que termina amparándose en el principio de laicidad

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ROMA, 31 octubre 2003 (ZENIT.org).- La polémica suscitada en Italia por la decisión judicial de retirar el crucifijo de una escuela --porque ofende a un musulmán-- evidencia la errónea interpretación que actualmente hace Occidente de los derechos de las minorías y del principio de laicidad, constató el cardenal Roberto Tucci.



Fue el sábado pasado cuando se hizo pública la decisión de un juez de retirar el crucifijo de la escuela materna y elemental «Antonio Silveri» --del pueblo de Ofena-- a petición de Adel Smith, presidente de la Unión de los Musulmanes de Italia.

El ministro de Justicia, Roberto Castelli, ha abierto una investigación administrativa contra el juez Mario Montanaro, de 33 años, dado que en Italia la exposición del crucifijo en lugares públicos está prevista por ley.

Al analizar el jueves pasado la cuestión ante los micrófonos de Radio Vaticana, el purpurado italiano advirtió de que «en la democracia actual, occidental, se está verificando una cierta tendencia a la dictadura de las minorías».
«Aunque todos tienen derecho a ser respetados, por ejemplo, en la libertad religiosa, basta que haya una minoría que no esté contenta con algo –que corresponda a los sentimientos y a la cultura de la mayoría— para que en nombre de la laicidad se quiera cerrar la boca a muchos», observó.

De ahí que «se quieran eliminar símbolos importantes para la cultura, además de para la fe, de la mayoría de los que viven en este país». «Se cree que para respetar a esta minoría hay que ofender a la mayoría –añadió--, y eso me parece que no es democracia».

Para el cardenal Tucci, «no es verdad que la laicidad excluya que se puedan reconocer ciertas cosas como conformes a los sentimientos de la mayoría, que no es una mayoría sólo de creyentes, sino una mayoría de gente que se reconoce en cierto tipo de cultura que ha constituido nuestro país. Esto no es una violación de la laicidad».

Igualmente constató que en la actualidad se insiste tanto en los derechos individuales que se olvidan los derechos de las estructuras intermedias de la sociedad «que son muy importantes».

«Existe la familia, así como las comunidades de creyentes, estructuradas en Iglesias, en distintas confesiones, que también tienen el derecho de ser respetadas», puesto que «forman parte del pueblo que hay que oír en democracia».

«Por lo tanto, el hecho de que un Estado, aún respetando el derecho a la libertad religiosa de todos, preste un respeto especial hacia aquello que pertenece al patrimonio histórico de nuestra civilización, la civilización occidental e italiana, no me parece una violación de la laicidad», subrayó el cardenal Tucci.

Asimismo recalcó que en Italia los musulmanes tienen lo que ninguna comunidad cristiana podría tener en los países de mayoría islámica, puesto que se respetan sus derechos.

«Hay que explicar en qué creemos, que nosotros tenemos una concepción religiosa diferente de la suya en muchos aspectos, y que tenemos derecho a ser respetados, igual que nosotros respetamos sus concepciones religiosas», concluyó.