«El Catecismo ayuda a las familias a descubrir la belleza de la fe», explica el cardenal Levada

El prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe en Valencia

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VALENCIA, viernes, 7 julio 2006 (ZENIT.org).- El Catecismo de la Iglesia Católica constituye una ayuda única para que las familias descubran la belleza de la fe, constató el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe este viernes en su intervención ante el Congreso Teológico-Pastoral sobre la Familia que se clausuró en Valencia.



Este volumen, y el recién publicado «Compendio», que lo resume, dijo el cardenal William J. Levada, «pueden ayudar a las familias y a cada uno de nosotros a descubrir la belleza de la fe católica y vivirla gozosamente, para transmitirla a las nuevas generaciones, a los padres y madres del mañana».

El sustituto del cardenal Joseph Ratzinger dividió su intervención en tres partes. La primera la dedicó a presentar el Catecismo; la segunda a la familia en la tradición de la Iglesia; y la tercera a la presencia del Catecismo en las familias.

Recordó que Juan Pablo II resaltó la importancia del nuevo Catecismo como «instrumento de renovación y unidad en la Iglesia».

«El Catecismo --subrayó el cardenal Levada-- ayuda a la Iglesia a asegurar la unidad de fe por la que Jesús mismo oró en la Ultima Cena. Esta unidad de la Iglesia está acompañada por la conciencia que tienen los fieles de estar en comunión con los cristianos de todos los tiempos, desde la época de los Apóstoles hasta nuestros días».

En la segunda parte, el cardenal señaló que «la familia es con razón llamada la célula fundamental de la sociedad humana. De hecho, estamos acostumbrados a pensar en la familia como el lugar donde vivimos y transmitimos nuestra fe católica, sin poner demasiada atención en cómo ella misma responde a un designio de salvación en Cristo, que Dios nos ha revelado en la Sagrada Escritura».

Denunció que «uno de los grandes desafíos de los últimos tiempos es el intento, en sociedades secularizadas, de cambiar las leyes que, durante siglos, incluso milenios, han reconocido el plan de Dios para el matrimonio y la familia como se presenta en el orden de la Creación, y que constituye un patrimonio común para toda la humanidad gobernada por la ley natural».

Concluyó subrayando la importancia de la presencia del Catecismo en el seno de la familia indicando que «podría ser una herramienta sumamente útil en la realización de su vocación y misión».