El Catecismo, don para los cristianos del tercer milenio; según el Papa

Recuerda los diez años de su publicación

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CIUDAD DEL VATICANO, 11 octubre 2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II presentó este viernes el Catecismo de la Iglesia Católica como un «don privilegiado» para toda la Iglesia de inicios de milenio, al celebrar los diez años de su publicación.



«En cuanto exposición completa e íntegra de la verdad católica, de la doctrina tanto de fe como de costumbres, válida siempre y para todos, con sus contenidos esenciales y fundamentales, permite conocer y profundizar de manera positiva y serena en lo que la Iglesia cree, celebra, vive y reza», aclaró.

Al reunirse con unos 250 cardenales, obispos, y teólogos participantes en el «Congreso catequístico internacional», convocado por la Congregación vaticana para el Clero del 8 al 11 de octubre en Roma, el pontífice definió el Catecismo como uno de los frutos más importantes de Concilio Vaticano II del que ese mismo viernes se celebraba el cuadragésimo aniversario de su apertura.

De hecho, reconoció, ese documento tiene una naturaleza «magisterial colegial», pues fue pedido al Papa por el Sínodo de Obispos de 1995 y su redacción se realizó consultando a todos los obispos del mundo. La versión original se publicó en 1992 (en francés), mientras que la edición latina (de referencia), en 1997.

Este Catecismo, añadió, «mantiene todavía hoy su realidad de "don privilegiado", puesto a disposición de toda la Iglesia católica, ofrecido a cada hombre que se pregunta razones por la esperanza que nos habita y que quiera conocer lo que cree la Iglesia católica».

«Al presentar la doctrina católica de manera genuina y sistemática, si bien de manera sintética ("non omnia sed totum"), el Catecismo refiere todo contenido de la catequesis a su centro vital, la persona de Cristo Señor», explicó Juan Pablo II.

«La buena acogida y la amplia difusión que ha tenido en este decenio en las diferentes partes del mundo, incluso en ámbitos no católicos, son un testimonio positivo de su validez y continua actualidad», explicó.

Por este motivo, el Papa pidió «intensificar nuestro compromiso renovado por su mayor difusión, por una acogida más gozosa, y por una mejor utilización en la Iglesia y en el mundo».

Para alcanzar este objetivo, concluyó, es necesario que el Catecismo de la Iglesia Católica sea el «punto de referencia» de los catecismos locales o libros de religión con los que se ilustra la fe católica.