El Centro «Nuestra Señora de Gudalupe», misioneros en la era digital

Entrevista con su director, el ingeniero Daniel H. Cabaña

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SANTA FE (ARGENTINA), miércoles, 12 diciembre 2007 (ZENIT.org).- La evangelización pasa hoy por las nuevas tecnologías de la informática. Con esta convicción nació en el año 2003 el Centro «Nuestra Señora de Guadalupe», una realidad de la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL).

Esta iniciativa apoya, desde el año 2003, la labor evangelizadora y de comunión de las conferencias episcopales y diócesis, favoreciendo la formación de agentes informáticos de las realidades eclesiales y ofreciendo soluciones informáticas a las necesidades de la Iglesia.

En esta entrevista concedida a Zenit, en la festividad de la Virgen de Guadalupe, Daniel H. Cabaña, director del centro, hace un balance y presenta los nuevos servicios que está lanzando.

--¿Cuál ha sido la evolución de esa misión al término de un cuatrienio de trabajo?

--Daniel H. Cabaña: Cuando el Centro fue creado contábamos con dos elementos de gran valor para el análisis, como eran los diez años transcurridos entre las primeras reuniones continentales de la RIIAL, con todo su bagaje de reflexión y servicios, y la propia experiencia del equipo del Centro, que aún incipiente, había acompañado esa etapa a nivel continental con vocación de servicio. Así pudimos plantear los primeros años de trabajo del Centro sobre unos ejes concretos que favorecieran un crecimiento sustentable de la RIIAL. Entre otros, eran los siguientes.

En primera lugar, la mejora de la comunicación con las Conferencias Episcopales, las Diócesis y los usuarios finales, que se dio a través del aumento del contacto por correo electrónico, con la creación del Boletín Digital EnRedDándonos, en febrero de 2004 y el aumento de los servicios basados en la web como sistemas de encuestas, gestores de sugerencias y otros. 

En segundo lugar, el desarrollo de una estrategia de capacitación acerc€a de la RIIAL y su proyecto, basado en un trabajo mancomunado con las conferencias episcopales, lo cual nos permitió visitar 17 países y formar más de 700 agentes pastorales de más del 50% de las diócesis de América Latina.

Este trabajo nos permitió lograr uno de los cometidos que nos parece más importante al revisar estos primeros años: comenzar a constituirnos como un punto de referencia e interconexión entre quienes ya trabajaban en la RIIAL, los servicios existentes y aquellos que los necesitan, respondiendo a la convicción de que, en medio de una realidad dinámica y cambiante como la de la actual cultura mediática, resulta valioso ser agente de sentido ofreciendo un marco de referencia para la comprensión de la misma.

--Entre los servicios del Centro destaca Office Eclesial como un software gratuito de gran utilidad para la administración parroquial. ¿Qué puede esperarse ahora que también se ofrece para obispados en la nueva versión 2.1?

--Daniel H. Cabaña: En este sentido podemos decir que siempre contamos con un importante fundamento y un gran desafío: el fundamento radica en que el pedido de los nuevos servicios siempre proviene de las solicitudes de los Obispos, con la especificación que los técnicos ofrecen a través de las reuniones continentales cuando se analiza la necesidad; mientras que el desafío, ciertamente grande, consiste en desarrollar servicios de validez continental, es decir, que sean lo más aplicables y flexibles para cualquier realidad eclesial de América Latina. 

Con estas premisas, se desarrolló durante los meses de julio y agosto de 2007 la Experiencia Piloto para Redes Diocesanas basadas en Office Eclesial, en la que participaron 10 diócesis provenientes de México, Honduras, Panamá, Ecuador, Venezuela, Bolivia, Chile, Paraguay y Argentina. El resultado fue muy alentador ya que las seis semanas de trabajo propuestas arrojaron resultados concretos que mostraron la real posibilidad de informatizar la Curia Diocesana utilizando la información en una red que permite configurar sus aspectos de seguridad, trabajar con agendas personales y grupales, reunir la información sacramental diocesana, mantener el directorio eclesiástico y administrar completamente la economía.

Con estas conclusiones vimos la importancia de comenzar a ofrecer a partir de ahora dos versiones separadas y especializadas, que en el año 2008 se verán complementadas con más funciones para la Curia y un curso virtual específico para Obispados. Todo esto será posible gracias a la nueva tecnología que incorporamos en Office Eclesial 2.1, que conserva todas las virtudes de los dos años de trabajo con la versión 2.0 y ahora refuerza su capacidad de trabajo en red, como así también permite su instalación en el nuevo sistema operativo liberado por Microsoft este año, que es Windows Vista.

--La formación acerca de la RIIAL y sus servicios ha sido la novedad más destacada del trabajo del Centro en estos cuatro años. ¿Qué conclusiones han obtenido de este trabajo pionero y cuál es la clave de su futura expansión?

--Daniel H. Cabaña: Realmente el trabajo de formación desarrollado por el Centro ha sido tan intenso como apasionante, por la riqueza eclesial y la impronta misionera que nos ha permitido compartir con toda la Iglesia a lo largo y a lo ancho de América Latina. Bien podemos decir que hemos hallado un eco positivo y transformador en el cual hemos encontrado que los destinatarios de los servicios de formación que hemos propuesto han estado, en muchos casos, en una actitud de vanguardia en sintonía con el del Documento de Aparecida (DA): «Promover la formación profesional en la cultura de la comunicación de todos los agentes y creyentes» (DA 486). Tanto los cursos presenciales realizados en cada país, cuya importancia valoraron los técnicos RIIAL en la reunión de Honduras solicitando su continuidad y regularidad, como los cursos virtuales, arrojaron resultados sumamente positivos y frutos concretos al servicio de la Iglesia en cada ámbito donde se desarrollaron.

Creemos entonces que la clave del trabajo hacia adelante estará en la profundización del diálogo con los usuarios finales y con los responsables RIIAL que están a su servicio, para hacer que la oferta formativa sea cada vez más acorde a lo que ellos necesitan, pues como decimos siempre en el Centro, el usuario sabe lo que quiere y por tanto hay que consultarle y animarse a ofrecerle respuestas a su medida. Esto se manifestará entonces en nuevos cursos presenciales y virtuales que en el año 2008 ofreceremos, especialmente acerca de redes diocesanas con Office Eclesial, y como novedad, la oferta de cursos virtuales para todas las instituciones que deseen aprender más acerca de la RIIAL y cómo beneficiar su labor evangelizadora utilizando su metodología de trabajo y sus servicios.

--Hace cinco años atrás abrían su sitio web para potenciar la comunicación con los usuarios de sus servicios gratuitos. Hoy lanzan una nueva iniciativa denominada «Amigos del Centro RIIAL Guadalupe». ¿Cuál es su objetivo?

--Daniel H. Cabaña: Durante estos años de trabajo hemos podido comprobar que los servicios que el Centro ofrece permiten que muchas diócesis, parroquias y personas se beneficien con un servicio constante y gratuito. Por este motivo, la iniciativa de los «Amigos del Centro RIIAL Guadalupe» se inaugura hoy para invitar a quienes saben de la utilidad de estos servicios, ya sea porque los utilizan o simplemente los conocen y valoran, y se puedan sumar colaborando materialmente al sostenimiento de los servicios existentes y al desarrollo de nuevos servicios para que la Iglesia continúe aplicándolos en beneficio de la Evangelización.

Ser «Amigo del Centro» es, en definitiva, la oportunidad de manifestar concretamente la solidaridad que se da en toda comunidad que es conciente de sus riquezas y necesidades, y las conjuga para el bien y crecimiento de todos sus integrantes. Ciertamente en nuestra primera etapa de trabajo ha sido fundamental el apoyo de la Conferencia Episcopal Italiana, y somos concientes de que la mejor forma de agradecer esta generosidad es con una actitud solidaria y corresponsable, en la cual quien se sabe beneficiado y puede hacer un aporte, lo hace no sólo por su continuidad y para bien propio, sino también desde la conciencia que así permite que quienes no pueden realizar un aporte continúen recibiendo los servicios existentes.

Asimismo, queremos también con esto llamar a todos los beneficiarios de los servicios a ofrecer su testimonio acerca de la utilidad de los mismos, tanto para poder mejorarlos como también para responder a lo que muchos se preguntan en Internet: ¿Será este servicio de utilidad para mi parroquia? ¿Quién lo está utilizando? ¿Cómo puede servir para mi realidad? Los Amigos del Centro también serán un espacio de encuentro para los que ya se benefician con sus servicios y aquellos que están buscando una solución a sus necesidades.

--En la décima reunión continental de la RIIAL en Honduras en septiembre pasado se ha planteado con profundidad el concepto de ingreso a una «nueva etapa» de la Red. ¿Cómo imagina el Centro los próximos años bajo esta perspectiva?

--Daniel H. Cabaña: Creo que la última reunión de la RIIAL ha sido como un faro que nos orienta al planificar la navegación en el amplio océano de la cultura digital.

Personalmente creo que hay algunas preguntas y planteos que resultan particularmente significativos y que me gustaría compartir con quienes leen esta nota.

Por una parte, la recomendación de nuestro anfitrión en Honduras, el cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, quien al hablar sobre los «Discípulos y misioneros en la era digital» nos decía: «Es importante que las comunidades cristianas piensen en medios muy prácticos de ayudar a los que se ponen en contacto por primera vez a través de Internet, para pasar del mundo virtual del ciberespacio al mundo real de la comunidad cristiana... Cuando se plantea la Evangelización desde la red, no hay que perder de vista que la fe católica y la pertenencia a la Iglesia es algo más que una cultura o que una historia; es una relación con el Salvador, el único Salvador del hombre. El primer paso de la Evangelización es llevar al conocimiento de Cristo».

También han resonado profundamente las preguntas formuladas por el presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, el arzobispo Claudio María Celli: «Promoviendo lo que ustedes son (como RIIAL) y como me resuena en el alma el discurso de Aparecida, me surge la pregunta: ¿Cómo usar los medios que tenemos, para enfrentar esta invitación de los obispos, a ser misioneros? ¿Crezco en este amor de Iglesia para el mundo y una Iglesia que sirve al mundo y en el que tengo que ser misionero?».

Por último, la coordinadora general de la RIIAL, la doctora Leticia Soberón, nos planteaba en Honduras una clave para abordar esta etapa diciéndonos: «Hay que encontrar en nuestra historia y en el Evangelio el "código genético", las líneas fundamentales que caracterizan a la RIIAL para poder dar lo mejor de nosotros sin perder el norte».

Sin duda alguna, la labor del Centro en los próximos años estará orientada a hacer su aporte a la comunidad de la RIIAL, para que a través de un testimonio de unidad y servicio pueda dar respuestas a los nuevos retos que se presentan.

Para ver un resumen de los trabajos del Centro Guadalupe y sus iniciativas visite www.riial.org/amigosdelcentro