El ceremoniero del papa: 'Navidad es la fiesta del canto de los Ángeles'

Con el pesebre san Francisco volvió sensible el misterio de la Navidad. Mantener viva en los hogares esta tradición

Roma, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 1665 hits

En la iglesia Santa María in Navicella, llamada también 'Chiesa Nuova', situada entre el Vaticano y el centro de Roma, el Coro Pontificio de la Capilla Sixtina realizó este sábado 14 de diciembre un concierto navideño, que inició con canto Gregoriano y concluyó con el Adestes Fidelis, en una versión que añade una parte de la versión británica, que entró en el repertorio después que el coro de la 'Sixtina' cantó con el anglicano de Westminster Abby, en Londres.

Concluido el evento, monseñor Guido Marini, ceremoniero pontificio dirigió unas palabras a los presentes y al coro dirigido por el salesiano Mons. Massimo Palombella, y le agradeció no solamente por el concierto de esa noche sino también por la labor durante el año en las celebraciones liturgicas del papa.

“Navidad es justamente la fiesta del canto, pero la fiesta de un canto muy particular, porque es la fiesta del canto de Los ángeles. Un canto cuya belleza es inaccesible e inalcanzable, porque son los ángeles que cantan con voces angélicas y por cuanto se cante bien nadie logra alcanzarles. Pero también porque cantan todo siguiendo la voluntad de Dios”, indicó el ceremoniero del papa.

Y dirigiéndose hacia el coro añadió: "Ustedes tienen esta gracia enorme, esta gran tarea de ser de alguna manera el eco del canto de los Ángeles en la liturgia y por esto les agradecemos". Y matizó con este pensamiento: "Entretanto sabemos que nosotros no podemos cantar con nuestras voces como la capilla Sixtina y menos aun como los ángeles de la Navidad, pero podemos con nuestra vida de alguna manera glorificar y en la medida en que nuestra vida esté en sintonía con el señor, nuestra vida se vuelve un canto de gloria".

"Lo que este año les deseo es justamente esto: que después de haber participado en este concierto y haber ido con el pensamiento a la gruta de Belén, los ángeles que cantan nos ayuden a recordar que nuestra vida es auténtica en la medida que se vuelve un canto y adhiere siempre más a la voluntad de Dios", dijo.

"Porque el deseo más bello que podemos hacerle a quien canta --precisó Mons. Marini-- no es solamente que esta experiencia del canto pueda proseguir en el tiempo, sino sobretodo que la vida de ellos pueda ser un canto".

Al concluir la ceremonia, interrogado por ZENIT sobre la importancia de que las familias se empeñen en armar el pesebre, pero también en organizar algún canto para el niño Jesús, Monseñor Marini ha indicado:

"Pienso que es importante, porque la tradición del pesebre, así como nació en el corazón y en la mente de San Francisco era justamente el deseo de volver sensible y tocable de alguna manera el misterio de la Navidad. De una manera también muy popular y por lo tanto comprensible a todos. Creo que, por lo tanto, mantener viva esta tradición, consolidarla, alimentarla, sea muy importante para que se pueda realmente tener familiaridad con el corazón del misterio de la Navidad".

"Y al mismo tiempo --concluyó el ceremoniero del papa-- el canto navideño en las familias, en esta dimensión popular del canto, es importante porque es es un reflejo del canto angélico y sobretodo en Navidad nuestra vida debe ser un canto y lo es en la medida en la que adherimos a Dios que se hace niño".