El código de barras y el Anticristo: Debate en la Iglesia ortodoxa rusa

El patriarcado resuelve la disputa sobre el número 666

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MOSCU, 22 feb 2001 (ZENIT.org).- En el código de barras no se esconde el «número de la Bestia», el famoso «666» mencionado en el Apocalipsis. Lo ha decidido, después de tres días de acaloradas discusiones, la Comisión teológica del patriarcado ortodoxo de Moscú, presidida por el sacerdote Kirill Pavlov.



La asamblea, en la que han participado metropolitanos, obispos, teólogos y algunos diputados de la Duma, el Parlamento de Rusia, tuvo lugar en el monasterio de la Trinidad y de San Sergio en la ciudad de Sergijev Posad (Zagorsk en los tiempos soviéticos).

La reunión tuvo que convocarse después de que numerosos exponentes del clero ortodoxo ruso habían expresado dudas al constatar que los códigos electrónicos (en especial, el de barras), se basan en tres claves al inicio, en medio y en representación del número 6. Estos códigos, de hecho, giran en torno a estos tres números base que conformarían el temido «666». Esta hipótesis provocó una gran polémica hasta el punto de que grupos de fieles ortodoxos rusos habían amenazado con un cisma.

En el último libro de la Biblia cristiana, el Apocalipsis (13, 17-18), describe la acción del Anticristo y afirma que ésta hace «que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia o con la cifra de su nombre. ¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666».

Al final de la asamblea, se ha redactado un documento que será publicado después de ser aprobado por el patriarca Alejo II. «Hemos escuchado a los expertos y los exegetas --ha explicado el metropolitano Filaret-- y hemos llegado a la conclusión que en el código de barras y en otros códigos electrónicos no está presente el "666"». Pues «el sigilo del Anticristo, según la opinión de los Santos Padres viene impreso por el Anticristo mismo después de su aparición y después de que muchos le hayan reconocido como Dios». Pero hoy nadie diviniza el código de barras, de modo que el peligro no existe.

De todos modos, Filaret advirtió ante otro peligro: los procesos de globalización, de los que son un indicio los códigos electrónicos, pueden presentar realmente peligros espirituales. «Tenemos que seguirlos de cerca --ha dicho--, estudiarlos y advertir al pueblo de Dios. Pero hoy día sembrar el pánico es indigno del nombre de cristianos».

Estos temas serán tratados en un mensaje pastoral que el patriarca Alejo II dirigirá a los fieles con motivo de la Cuaresma.

Filaret dijo, asimismo, que hay que comprender el que surjan ciertos temores, que podrían parecer supersticiosos, pues son una consecuencia del «período del comunismo», cuando no había posibilidad de instruir a los fieles.

«Nosotros, sin embargo --concluyó--, no hemos prestado atención suficiente a estos procesos. Por esto tenemos que arrepentirnos».