El conflicto olvidado de la República Centroafricana

El caos reina en uno de los países más pobres de la tierra, algo que no interesa a los medios

Madrid, (Zenit.org) Redacción | 1155 hits

Ofrecemos a los lectores el relato directo de algunos seguidores y protagonistas de lo que está pasando en la República Centroafricana, el segundo país más pobre del mundo, después de Haití.

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La situación en la República Centroafricana es la siguiente, relata a ZENIT Fernando J. Cortiguera: A finales de diciembre pasado, un grupo guerrillero, autodenominado SELEKA (En Sango quiere decir unidos), comenzó por el norte el ataque a distintas ciudades del país.

El 11 de marzo, aprovechando que monseñor Juan José Aguirre se había desplazado a Bangui, atacaron Bangassou destruyendo la maternidad, el hospital, robando los coches de la misión católica y sembrando el pillaje en la población.

Se puede leer en primera persona en el siguiente blog lo que acaeció en Bangassou. Lo relata mi cuñado Ángel: ttp://macuyangel.wordpress.com/.

“De vuelta a la seguridad que da estar entre lo conocido, entre familiares y amigos, con nuestros seguros de enfermedad, nuestra pensión mensual, nuestra agua corriente, nuestra electricidad, nuestros medios de transporte, nuestra calefacción, nuestro aire acondicionado, supermercados y parroquias con amplios horarios para elegir…, me da un poco de vértigo y me siento abrumado, desbordado y avergonzado”, afirma Ángel.

“Salimos de República Centroafricana huyendo de la sinrazón y de la avaricia encubierta de muchos (empresas, corporaciones, estados, dictadores…), que no permiten que este país salga adelante. Cada 10 años aproximadamente ocurre algún episodio que le vuelve a hundir en la oscuridad y le hace retroceder. Un país con un deficiente sistema sanitario que no llega a todos, sin personal y sin medios; un sistema educativo no asegurado por la falta de salarios a los profesores y que permite comprar los títulos, sin medios de transporte, sin información. Un país en el que la mujer y los niños son mano de obra barata para el hombre. Atado a creencias de espíritus y brujería de manera que llegan a prevalecer sobre la razón o el afecto”, narra Ángel.

“Sólo hemos estado seis meses, pero suficiente para llenarnos de recuerdos, de nombres, de rostros…, de personas concretas con las que hemos convivido, que nos hemos saludado cada mañana, que nos han abierto su puerta y nos han hecho partícipes de su realidad, que nos han contado cómo pasan hambre, cómo no tienen para enviar a sus hijos a la escuela o para llevarles al médico, que hemos reído y comido juntos…, gentes que han creído en nosotros y que para muchos de ellos somos su esperanza de algo mejor”, añade.

“Hace poco leía que República Centroafricana era considerado el país más triste del mundo, y quizá sea esa la imagen que se queda para muchos después de todos estos acontecimientos, pero yo creo que no es así, aun en los momentos de más dolor tienen una palabra de agradecimiento y saben esbozar una sonrisa”, señala.

El 20 de marzo, cuando se precipitaban los acontecimientos que le hicieron volver a España, relataba:“Hoy, si todo sale como está previsto, pasaré la noche en Bangui. Amanece el día muy tranquilo. Son las 5,30h. Hoy no quiero sobresaltos ni nada que pueda enredar mi salida. Lavo mi última ropa. Saludo y me despido otra vez de los vecinos. Organizo y decido qué cosa llevar en cada bolsillo. Voy a tope, el pantalón con todo lo que en él llevo pesa bastante. Me acerco por la catedral para llevar unas cuantas cosas más en nuestras maletas. El abbé Alain me dice que irán en el camión de Cruz Roja a Bangui. Es un alivio porque descargo unas cuantas cosas. Grace y Achille, otro empleado del garaje, están intentando poner en marcha al menos dos de las motos que se abandonaron como viejas y estropeadas hace ya algunos años. Todos confiamos en que lo conseguirán”.

“Vuelvo a casa a dar un último adiós a todo, Kutu-kutu incluido. Son las 11,30h y todo está en calma. Por un momento me encuentro muy solo. Frente a frente Bangassou y yo. ¿Qué dejo en estos seis meses? ¿Qué me llevo? ¿Es un hasta siempre o es un hasta luego? Nunca pensé en marchar abandonando todo de esta manera. Me voy triste por la situación que dejo. Aunque las pérdidas materiales han sido grandes, no ha habido daños personales salvo la paliza a Jean Marie; bueno, siempre puede quedar alguna ruptura, desconfianza o desánimo en las personas como grupo humano. La gente no supo hacer frente y dar una buena respuesta desde el principio. Yo, al menos, me he encontrado bien estando con ellos y haciéndome visible para todos en unos momentos difíciles y en los que se han sentido totalmente desprotegidos. He notado su agradecimiento y me hace bien”.

“El avión aterrizó. Se bajaron a estirar las piernas cuatro jóvenes y una mujer, todos ellos africanos. Sin equipaje. Surgen problemas para hacer bombear el queroseno, pero por fortuna, Grace interviene y consigue que todo funcione como es debido. Finalizada la carga, oímos las voces y el ruido del motor del coche de Seleka, llegando al aeródromo. El representante de Cruz Roja, nos pidió a todos que subiésemos al avión rápidamente para evitar problemas. Ya arriba, con los motores en marcha, despegamos a las 14,45horas”.

“Todo lo que aquí cuento son hechos vividos en estos días durante el asalto y posterior saqueo de los rebeldes del Seleka a Bangassou. Es posible muy posible que haya alguna imprecisión en lo que cuento, fruto de la emoción vivida y que traté de escribirla al momento. También de los rumores que constantemente escuchábamos. En cualquier caso he tratado de narrarlo como yo lo viví momento a momento”, asegura.

“En el momento de terminar de pasar lo escrito al ordenador, es domingo 24 de marzo y estamos en Bangui a 300m del palacio presidencial de Francoise Bozizé y está siendo atacado.El 24 de marzo atacaron Bangui. El presidente Bozizé se exilió a Camerún, aunque creo que ahora anda por Sudáfrica. Uno de los cabecillas de la Seleka, Michael Djotodia se autonombró presidente, pero el pillaje y el saqueo continúan”.

La Fundación Bangassou, una ONG española, cuyo presidente es Miguel Aguirre, hermano de monseñor Juan José Aguirre, lleva trabajando en la zona con aporte de materiales donados por españoles, desde hace unos años.

“Con ellos y dado que mi hermana se encontraba allí cuando sucedieron los ataques, creamos la petición de firmas: http://www.avaaz.org/es/petition/Conseguir_la_paz_en_la_Republica_Centroafricana/ informa a ZENIT Fernando J. Cortiguera.

Esta petición, que ahora mismo ha recogido 4.463 firmas necesita más, para que la plataforma donde se aloja, pueda colocarla en primera plana y reciba más firmas. Junto con la Fundación Bangassou han enviado cientos de correos a muchos sitios y, les han llegado firmas de 30 países, siendo España la más representada.

Por este motivo, "viendo que el goteo de firmas se va ralentizando", volvieron a enviar la petición a más sitios, entre ellos a ZENIT, "a ver si la gente se da cuenta que allá, en la RCA, donde la gente está subsistiendo con casi nada (una comida al día y cuando hay algo que llevarse a la boca), necesitan el apoyo de todos".

“Oraciones ya hacemos, pero necesitamos que empiece a salir en los medios de comunicación, que la gente se entere de esta catástrofe humanitaria y se empiece a poner remedio”, concluye Fernando J. Cortiguera .

En este blog, el P. Gaetan también narra lo sucedido en la RCA: http://gaetan.blogspot.es/.