El Congreso español aprueba la Ley que permite la clonación terapéutica

La Conferencia Episcopal afirma que «no protege el derecho a la vida»

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MADRID, domingo, 17 junio 2007 (ZENIT.org).- España se convirtió el 14 de junio en el cuarto país de Europa en aceptar la clonación mal llamada «terapéutica» con la aprobación definitiva en el Pleno del Congreso de la Ley de Investigación Biomédica, que fue apoyada por todos los grupos excepto el Partido Popular.



El texto prohíbe expresamente la constitución de embriones humanos exclusivamente con fines de experimentación y aprueba la clonación terapéutica.

Este punto ha suscitado en todo momento la oposición de representantes de la Iglesia católica.

Los obispos del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (CEE) han afirmado que la Ley de Investigación Biomédica «no protege el derecho a la vida y permite la clonación de seres humanos».

Con motivo de la aprobación de esta ley, la CEE ha remitido a la nota del Comité Ejecutivo del pasado 19 de octubre.

Los obispos aseguraban en el documento que esta normativa «no protege al ser humano incipiente que hay en el embrión desde el momento de la fecundación».

«Les rogamos que, al menos, otorguen a esos seres humanos incipientes el beneficio de la duda. Están en juego vidas humanas y el sentido humanista de la ciencia, de las leyes y de la vida social», señalaban los prelados.

Asimismo, consideran «muy preocupante» que esta ley permita la investigación con embriones humanos vivos que hayan perdido su capacidad de desarrollo. «La dificultad de definir cuándo se ha producido inequívocamente esa pérdida de capacidad conducirá a decisiones arbitrarias», aseguran los obispos.

Por otro lado, el Comité Ejecutivo de la CEE considera una contradicción que el proyecto de ley prohíba la creación de embriones con el fin de investigar y al mismo tiempo permita la «activación de ovocitos por transferencia nuclear» a fin de obtener células madre embrionarias como material de investigación.

«Por tanto, el proyecto permite la producción de embriones clónicos», lamentan los obispos.

En este sentido, añaden que la ley intenta «salvar» esa contradicción al denominar a los embriones clónicos «nuclóvulos», «clonotes» u «ovocitos activados».

«Pero esta solución no pasará de ser una ficción verbal. Preocupa que la redacción de la ley permita que se llegue a ese engaño objetivo: no llamar embriones clónicos a los que realmente lo son, dando así vía legal libre a la mal llamada clonación terapéutica», concluyen los obispos españoles.