El Congreso Peruano distingue a un obispo por su labor apostólica y caritativa

Monseñor Luis Sánchez Moreno Lira, arzobispo emérito de Arequipa

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LIMA domingo, 28 junio 2009 (ZENIT.org).- "La primera obligación que tengo hoy es agradecer y pedirle a ese Dios bueno que sigamos siendo capaces de salir adelante en estos momentos críticos que estamos viviendo en el país", aseguró monseñor Luis Sánchez Moreno Lira, arzobispo emérito de Arequipa, al recibir la medalla de Honor del Congreso de la República del Perú, en el grado de Comendador, por su fecunda labor pastoral en las ciudades de Chiclayo, San Vicente de Cañete y Arequipa.

La ceremonia privada estuvo presidida por el cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, arzobispo de Lima, y la congresista Fabiola Morales Castillo, tercera vicepresidenta del Congreso, quien le otorgó la medalla, después de resaltar las labores apostólicas, educativas y asistenciales a favor de los más pobres en los lugares en los que ha trabajado.

Monseñor Sánchez ha promovido la construcción de comedores populares, asilos de ancianos y cunas infantiles. Ha dado un especial impulso a los seminarios diocesanos en Cañete, Chiclayo y Arequipa, lugares en los que desarrolló su labor episcopal.

Durante su discurso de agradecimiento el prelado se refirió también a la situación difícil que en los últimos días ha enfrentado su país: "Como cristiano, peruano y arequipeño contemplo con pesar cómo se pone en riesgo el fruto del trabajo de muchos habitantes de este país".

Y exhortó a que cada quien pueda trabajar para buscar ante esto una salida: "Hay toda una labor destructora que tenemos que denunciar, pero nosotros tenemos fe en Dios de que podemos hacer lo que tenemos que hacer para defender la civilización cristiana, peruana -y arequipeña- en el hogar y el trabajo, en toda la sociedad y en la Iglesia".

Por su parte el congresista Víctor Andrés García Belaunde, quien propuso el otorgamiento de la medalla de honor, resaltó el servicio a la comunidad que ha brindado Mons. Sánchez Moreno, especialmente los 28 años que fue Obispo Prelado de Cañete, donde impulsó y desarrolló el Instituto Pedagógico de esa ciudad, el Santuario de Nuestra Señora Madre del Amor Hermoso, y la predicación constante de la santificación del trabajo ordinario, siguiendo el espíritu de san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei.

"Construir el Santuario de Nuestra Señora Madre del Amor Hermoso en San Vicente de Cañete parecía una labor imposible, por el momento en el que se decidió levantarlo", testimonió el prelado.

"El Señor estuvo de por medio, nos ama con locura. El esfuerzo humano -fuimos leales con el Señor y con su Madre santa María- y la gracia de Dios, a pesar de los pesares, hicieron posible que el esfuerzo de los sacerdotes y laicos de Cañete levantaran el Santuario de Nuestra Señora Madre del Amor Hermoso, fruto del poder de Dios, que tanto ha servido y sirve a los fieles", recordó.

Cañete es una población ubicada a 92 kilómetros al sur de Lima. Allí se encuentra la imagen de la Madre del Amor hermoso, elaborada por el escultor español Manuel Caballero, y donada en 1964 por San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei.

Su santuario está construido a la entrada de esta localidad el cual puede albergar a miles de personas y al que se le añadió un hermoso retablo de madera tallada, de estilo colonial.

Monseñor Sánchez Romero hizo también un llamado a no desanimarse en la misión de evangelización: "Podemos tener la sensación de que todo lo que hemos hecho, con muy buena voluntad, es solamente un mamarracho, pero debemos ser muy optimistas".

"Seamos hombres y mujeres recios que sepan defender lo que es necesario en un mundo donde hay un evidente declive moral, descenso familiar y pobreza espiritual. Seamos muy optimistas, a pesar de los pesares, y el Señor pondrá el incremento a nuestro esfuerzo; y la Iglesia y el Perú seguirán desarrollándose, y sus habitantes continuarán mejorando", concluyó el obispo.

Por su parte el congresista Víctor Andrés García Belaunde, quien propuso el otorgamiento de la medalla de honor, resaltó el servicio a la comunidad que ha brindado Mons. Sánchez Moreno, especialmente los 28 años que fue Obispo Prelado de Cañete, donde impulsó y desarrolló el Instituto Pedagógico de esa ciudad, el Santuario de Nuestra Señora Madre del Amor Hermoso, y la predicación constante de la santificación del trabajo ordinario, siguiendo el espíritu de san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei.

"Construir el Santuario de Nuestra Señora Madre del Amor Hermoso en San Vicente de Cañete parecía una labor imposible, por el momento en el que se decidió levantarlo", testimonió el prelado.

"El Señor estuvo de por medio, nos ama con locura. El esfuerzo humano -fuimos leales con el Señor y con su Madre santa María- y la gracia de Dios, a pesar de los pesares, hicieron posible que el esfuerzo de los sacerdotes y laicos de Cañete levantaran el Santuario de Nuestra Señora Madre del Amor Hermoso, fruto del poder de Dios, que tanto ha servido y sirve a los fieles", recordó.

Cañete es una población ubicada a 92 kilómetros al sur de Lima. Allí se encuentra la imagen de la Madre del Amor hermoso, elaborada por el escultor español Manuel Caballero, y donada en 1964 por San Josemaria Escrivá, fundador del Opus Dei.

El Santuario está construido a la entrada de esta localidad el cual puede albergar a miles de personas y al que se le añadió un hermoso retablo de madera tallada, de estilo colonial.

Monseñor Sánchez Romero hizo también un llamado a no desanimarse en la misión de evangelización: "Podemos tener la sensación de que todo lo que hemos hecho, con muy buena voluntad, es solamente un mamarracho, pero debemos ser muy optimistas".

"Seamos hombres y mujeres recios que sepan defender lo que es necesario en un mundo donde hay un evidente declive moral, descenso familiar y pobreza espiritual. Seamos muy optimistas, a pesar de los pesares, y el Señor pondrá el incremento a nuestro esfuerzo; y la Iglesia y el Perú seguirán desarrollándose, y sus habitantes continuarán mejorando", concluyó el obispo.