El Consistorio pide cese la violencia en el mundo y condena las 'guerras de religión'

Rezan por Siria y los paí­ses donde los cristianos son perseguidos. También por Ucrania, Sud Sudán y Nigeria. Pide iniciativas para garantizar la ayuda humanitaria

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Rocío Lancho García | 683 hits

Al iniciar el tercer día del consistorio extraordinario y mientras hasta pocas horas antes llegaron noticias de una terrible violencia en Ucrania, el Santo Padre y el Colegio cardenalicio han elevado al Señor una súplica para que cese la violencia en los diversos países del mundo, y en particular oraron por los numerosos cristianos que son víctimas siempre de manera más frecuente, de actos de intolerancia y persecución.

Lo indició el portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, en un mensaje entregado a los periodistas durante el briefing para informar sobre el Consistorio Extraordinario en curso.

A cuantos sufren por causa del evangelio, el Santo Padre y los cardenales les aseguraron su constante oración, exhortándoles a permanecer firmes en la fe y a perdonar de corazón a los perseguidores, a imitación del Señor Jesús.

Igualmente, el pensamiento el papa Francisco y los cardenales ha ido también a las naciones que, en este periodo, son golpeadas por conflictos internos o por graves tensiones que afectan a la normal convivencia civil, como en Sudán del Sur o en Nigeria, donde un continuo goteo de atentados causa numerosas víctimas inocentes, en un creciente clima de indiferencia.

En estos momentos se despierta una especial aprensión por el dramático sucederse de la situación en Ucrania, para la cual se desea el cese inmediato de toda acción violenta y se restablezca la concordia y la paz.

Del mismo modo, preocupa mucho el persistir del conflicto en Siria, que parece todavía lejano de una solución pacífica y duradera, como también el de la República Centroafricana, el cual asume cada día proporciones más amplias.

Se vuelve por lo tanto cada vez más urgente una iniciativa de la comunidad internacional para favorecer la paz y la reconciliación interna de manera que se pueda garantizar la restauración de la seguridad y del estado de derecho y permitir el acceso indispensable a las ayudas humanitarias.

Lamentablemente, se ha tenido modo de notar que muchos de los conflictos en cursos son descritos como de naturaleza religiosa, no pocas veces contraponiendo subrepticiamente cristianos y musulmanes, mientras se trata de conflictos que tienen principalmente raíces de naturaleza étnica, política y económica.

Por su parte, la Iglesia católica, concluye el comunicado, al condenar todo tipo de violencia perpetrada en nombre de la pertenencia religiosa, no faltará en el propio compromiso por la paz y la reconciliación, a través del diálogo interreligioso y las múltiples obras de caridad que cotidianamente dan ayuda y consuelo a los que sufren por todo el mundo.