«El derecho humano al agua», «factor clave para la paz»; afirma la Santa Sede

Documento presentado en el Foro Mundial del Agua que se celebra en la Ciudad de México

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 20 marzo 2006 (ZENIT.org).- Reconociendo que todo ser humano tiene derecho al agua, la Santa Sede ha presentado este desafío como «factor clave para la paz y la seguridad».



La propuesta es presentada en el documento de trabajo que ha distribuido en el IV Foro Mundial sobre el Agua, que se celebra en la Ciudad de México del 16 al 22 de marzo.

El encuentro tiene por objetivo sensibilizar a la opinión pública acerca de las cuestiones del agua y favorecer la participación y el diálogo entre múltiples sectores interesados para influir en la toma de decisiones políticas a favor del desarrollo sostenible.

El documento, preparado por el Consejo para la Justicia y la Paz, cuyo presidente es el cardenal Renato R. Martino, y lleva por título «El agua, elemento esencial para la vida».

«El agua es mucho más que una simple necesidad humana básica --asegura el texto--. Es un elemento esencial, irremplazable, para asegurar la continuidad de la vida. El agua está íntimamente ligada a los derechos humanos fundamentales, como el derecho a la vida, a la alimentación y a la salud».

Por tanto, «el acceso a agua segura es un derecho humano básico», afirma citando el mensaje que dirigió Juan Pablo II en 2004 a los obispos de Brasil, cuando afirmaba: «como don de Dios, el agua es un elemento vital esencial para la supervivencia, por tanto, cada quien tiene derecho al agua».

Definir el acceso al agua segura como un derecho humano, recalca el Vaticano «es un paso importante para hacer que su acceso sea una realidad para la vida de muchas personas que viven en la pobreza».

La Santa Sede reconoce al mismo tiempo que «la importancia vital del agua para la humanidad supone que es un factor estratégico para el establecimiento y mantenimiento de la paz en el mundo».

Ya han tenido lugar conflictos por el control de agua y otros podrían estallar, indica el texto, citando en concreto las tensiones que existen en la región de los países del Cuerno de África y de Oriente Medio.

«Para promover la paz y un apropiado nivel de seguridad en la situación actual del mundo, gobiernos y organizaciones internacionales deben inevitablemente aumentar los esfuerzos para asegurar que toda persona tiene acceso a agua segura», afirma.

En este sentido, el documento plantea algunas cuestiones éticas delicadas, entre las que suscita particular controversia «el precio del agua».

«El pago por parte de los pobres no se limita sólo al terreno financiero», advierte el texto. Muchas veces pagan también «con su salud», denuncia.

Por este motivo, concluye, «soluciones para el acceso de agua segura y de purificación deberían expresar un amor preferencia por los pobres ».