El deseable nexo entre medios de comunicación y peregrinaciones, según el arzobispo Foley

Presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales

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ROMA, lunes, 19 febrero 2007 (ZENIT.org).- No sólo para promoverlas, sino también para acompañar las peregrinaciones: es uno de los papeles que podrían desempeñar los medios de comunicación, considera el arzobispo John Patrick Foley.



El presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales recibió el miércoles pasado, en Roma, a los coordinadores de peregrinaciones del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción de Washington.

Fue una ocasión que aprovechó para recordar, ante sus invitados, una de las responsabilidades del dicasterio que preside: «Alentar a las Conferencias Episcopales a comunicar las buenas noticias acerca de la Iglesia».

«Y la labor de la peregrinación constituye uno de esos aspectos de las buenas noticias», reconoció.

Y es que las peregrinaciones son «un acto público de fe», «un acto de devoción», «un testimonio de creencia para el mundo y dedicación religiosa», así como «un acto social», en cuanto a que se realiza con otros.

Asimismo, siguiendo al prelado, las peregrinaciones ofrecen «una oportunidad para enmendar la vida» y una «oportunidad de aprendizaje sobre la fe y sobre la cultura cristiana que alimenta nuestro credo».

Subrayó que las peregrinaciones son además un «símbolo de la peregrinación de la vida, que todos realizamos desde el momento de nuestro nacimiento hasta que nos presentemos ante el trono de Dios en nuestra muerte».

«Somos verdaderamente un pueblo peregrino», sintetizó.

Expresó a estos coordinadores de peregrinaciones –a su vez estos días peregrinos en Roma- su deseo de que «pudieran usar los medios de comunicación no sólo para promover, sino también para acompañar sus peregrinaciones».

«No estoy sugiriendo que digáis: "Mirad qué santos somos". Estoy diciendo que vuestras peregrinaciones son de hecho recordatorios de que, en el viaje de la vida, podemos de verdad beneficiarnos de momentos muy especiales de oración en lugares muy especiales», recalcó.

Tal lugar es la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción (en Washington DC), reconoció el arzobispo Foley (v. http://www.nationalshrine.com. Ndr).

«Y es un poco como hacer una peregrinación a todos los santuarios del mundo dedicados a la Santísima Madre de Dios»; «dentro del gran santuario, hay pequeñas capillas que representan casi a toda nación», describió.

«Que vuestra visita a Roma sea espiritual y culturalmente fructífera, y que una de vuestras intenciones de la oración sea que el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington se visite con más frecuencia y más fervor, y que las liturgias y devociones allí sean verdaderamente un modelo para la Iglesia católica en los Estados Unidos», concluyó.
ROMA, lunes, 19 febrero 2007 (ZENIT.org).- No sólo para promoverlas, sino también para acompañar las peregrinaciones: es uno de los papeles que podrían desempeñar los medios de comunicación, considera el arzobispo John Patrick Foley.

El presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales recibió el miércoles pasado, en Roma, a los coordinadores de peregrinaciones del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción de Washington.

Fue una ocasión que aprovechó para recordar, ante sus invitados, una de las responsabilidades del dicasterio que preside: «Alentar a las Conferencias Episcopales a comunicar las buenas noticias acerca de la Iglesia».

«Y la labor de la peregrinación constituye uno de esos aspectos de las buenas noticias», reconoció.

Y es que las peregrinaciones son «un acto público de fe», «un acto de devoción», «un testimonio de creencia para el mundo y dedicación religiosa», así como «un acto social», en cuanto a que se realiza con otros.

Asimismo, siguiendo al prelado, las peregrinaciones ofrecen «una oportunidad para enmendar la vida» y una «oportunidad de aprendizaje sobre la fe y sobre la cultura cristiana que alimenta nuestro credo».

Subrayó que las peregrinaciones son además un «símbolo de la peregrinación de la vida, que todos realizamos desde el momento de nuestro nacimiento hasta que nos presentemos ante el trono de Dios en nuestra muerte».

«Somos verdaderamente un pueblo peregrino», sintetizó.

Expresó a estos coordinadores de peregrinaciones –a su vez estos días peregrinos en Roma- su deseo de que «pudieran usar los medios de comunicación no sólo para promover, sino también para acompañar sus peregrinaciones».

«No estoy sugiriendo que digáis: "Mirad qué santos somos". Estoy diciendo que vuestras peregrinaciones son de hecho recordatorios de que, en el viaje de la vida, podemos de verdad beneficiarnos de momentos muy especiales de oración en lugares muy especiales», recalcó.

Tal lugar es la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción (en Washington DC), reconoció el arzobispo Foley (v. http://www.nationalshrine.com. Ndr).

«Y es un poco como hacer una peregrinación a todos los santuarios del mundo dedicados a la Santísima Madre de Dios»; «dentro del gran santuario, hay pequeñas capillas que representan casi a toda nación», describió.

«Que vuestra visita a Roma sea espiritual y culturalmente fructífera, y que una de vuestras intenciones de la oración sea que el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington se visite con más frecuencia y más fervor, y que las liturgias y devociones allí sean verdaderamente un modelo para la Iglesia católica en los Estados Unidos», concluyó.