El diálogo ecuménico en Bielorrusia es muy positivo, según el cardenal Bertone

El Secretario de Estado hizo balance de su visita al país báltico

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CIUDAD DEL VATICANO, martes 1 de julio de 2008 (ZENIT.org) En Bielorrusia hay actualmente “un clima no sólo de tolerancia, sino de concordia, de verdadera concordia entre las diversas confesiones, y sobre todo entre las confesiones cristianas”, reveló el cardenal Tarsicio Bertone, en una entrevista concedida conjuntamente a la Radio Vaticana, L'Osservatore Romano y el Centro Televisivo Vaticano.



El Secretario de Estado del Papa, que realizó un viaje oficial al país a finales de junio, se mostró muy satisfecho por el resultado de su viaje, tanto en los encuentros con las comunidades cristianas, como con sus entrevistas con las autoridades.



Especialmente puso de manifiesto “el clima casi idílico de concordia, de respeto y de promoción recíproca de las iniciativas de las diversas Iglesias”.



“Encontré al Metropolitano ortodoxo de Bielorrusia, Filarete, y los jerarcas ortodoxos estuvieron presentes en todas y cada una de mis celebraciones solemnes. En Grodno, por ejemplo, estuvo presente el obispo ortodoxo de Grodno, y en Minsk un representante de la Iglesia ortodoxa bielorrusa”, explicó.



Entre otras cuestiones, el cardenal Bertone se refirió a la coincidencia con el Metropolitano en la necesidad de impulsar la presencia de signos religiosos en la sociedad. “Existe una sana emulación y colaboración en la construcción de iglesias. Él me hizo ver la galería de todas las iglesias nuevas construidas desde que es Metropolitano, y así aprecia también que la Iglesia católica construya estos signos de la presencia de Dios en medio de los hombres”.



Además, entre los latinos y los greco-católicos, la relación es “muy fraternal”, añadió. “El visitador greco-católico es invitado regularmente a participar en las reuniones de la Conferencia Episcopal”, mientras que él mismo visitó el centro greco-católico de Minsk.



Destacó también la presencia, en su última celebración en Minsk, del representante de la Iglesia luterana y de la Alianza Bíblica Mundial, así como del representante de la comunidad musulmana.



Además del diálogo ecuménico, el cardenal Bertone destacó la importancia del diálogo entre la fe y la razón. “En Bielorrusia hay mucha sed de este encuentro, mucha sed de Dios y de las razones de Dios respecto a las razones del hombre”, añadió.



Este diálogo, “sofocado durante la dictadura comunista, vuelve a resurgir. En la Universidad estatal de Minsk existe una hermosa Facultad de teología frecuentada por ortodoxos y católicos”, así como “por no creyentes que quieren confrontarse con las razones de la fe”, explicó.



El purpurado destacó también el clima cordial de los encuentros que mantuvo con el Presidente de la República, Aleksandr Lukašenko, con el ministro de Exteriores Martynov y con el presidente del Comité de Asuntos Religiosos y Minorías Étnicas del Consejo de Ministros, Guljako.



“Los encuentros fueron muy positivos y hemos llegado a resultados concretos: ante todo, existe una perspectiva que está abriéndose camino, de estipular un acuerdo verdadero con Bielorrusia”, afirmó el cardenal Bertone, quien alabó también el “clima de colaboración a nivel diplomático”.



“Creo que en Bielorrusia, como en otros países del área del Europa Oriental, hemos abierto nuevas vías que hasta hace poco tiempo eran impensables. Esto demuestra la oportunidad de los encuentros personales, de los encuentros cara a cara con los responsables de la vida civil o de los gobiernos de las diferentes naciones”.



La comunidad católica, llena de vitalidad



Respecto a la comunidad católica bielorrusa, el cardenal explicó que son “una minoría, pero numerosa y activa, que profesa públicamente, diría entusiásticamente, su propia fe”.



“Los católicos contribuyen a través de su testimonio de los valores, que son apreciados por la sociedad y por las autoridades públicas: el valor de la vida, de la familia, de la educación, del cuidado de la salud, con tantas iniciativas de carácter solidario y social”.



Por un lado, el purpurado apreció la labor de la Caritas, especialmente con los damnificados del accidente de Chernobyl y otras personas necesitadas de ayuda.



Por otro lado, destacó la fuerte presencia de jóvenes en las comunidades católicas, “una presencia continua en todas las celebraciones y manifestaciones públicas”.



De modo particular, el purpurado se declaró muy impresionado por la figura del cardenal Kazimierz Swiatek, superviviente de la persecución comunista contra la Iglesia, a quien ha encontrado durante la visita.



“Este 'viejo grande', que ha sufrido tanto en su vida y que está a punto de cumplir 94 años, le encontré en Pinsk, y continúa trabajando con una fuerza extraordinaria: sigue con su trabajo apostólico, con un proyecto pastoral, con un empeño verdaderamente admirable. Nos habíamos encontrado ya muchas veces, pero verlo en su diócesis de Pinsk, y ver de cuánto amor y estimación está rodeado, me ha impresionado fuertemente”.



“Los jóvenes, en un recital celebrado estos días, hablaron de los mártires, de los testigos del pasado y de los testigos vivientes, y le entregaron un ramo de flores, un regalo al cardenal Swiatek, como testigo viviente, indestructible de una fe que no vacila, de una historia de fe que continúa”, añadió.

Por Inmaculada Alvarez