El diálogo Iglesia-Universidad, factor de unidad en Europa

Según monseñor Cesare Nosiglia, del Consejo de los episcopados europeos

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ROMA, 21 julio 2003 (ZENIT.org).- Ignorar el intercambio de aportaciones entre Iglesia y Universidad empobrecería fuertemente el crecimiento hacia la unidad, la comunión y la solidaridad del continente europeo.



Así lo constató el domingo el obispo delegado del Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas (CCEE) para la pastoral universitaria y presidente de la Comisión Episcopal de Educación Católica y Universidad de la la Conferencia Episcopal italiana (CEI), monseñor Cesare Nosiglia, al finalizar el Simposio internacional «Universidad e Iglesia en Europa».

Ambos organismos han promovido el encuentro cuyos trabajos han reunido durante cuatro días a rectores de 56 universidades y obispos de todas las ciudades universitarias de Europa –que junto a profesores, estudiantes y capellanes sumaron más de 1.500 participantes de 40 países— con ocasión del VII aniversario de la fundación de la universidad más antigua de Roma, «La Sapienza».

En el contexto de diálogo entre Universidad e Iglesia, «los sectores laicos otorgan mucha credibilidad a la presencia de la Iglesia». «Creo que la Universidad percibe que en la Iglesia puede encontrar su aliado natural para no sucumbir hoy ante los impulsos del mercado», explicó el prelado a Radio Vaticana.

La fuerza del mercado tiende a transformar la Universidad «en un segmento operativo para sus objetivos –advirtió monseñor Nosiglia--, haciéndole perder la autonomía de reflexión, de investigación y de crítica propia del pensamiento que va más allá de la inmediatez de los resultados».

«Sin embargo –subrayó--, el pensamiento cristiano tiene en el centro al hombre, la investigación sobre el sentido del ser humano y, por lo tanto, también el empeño ético, el compromiso moral del crecimiento de este nuevo humanismo»

El obispo delegado del CCEE afirmó que la Iglesia también puede encontrar en la Universidad a su aliado natural «para encarnar el Evangelio en el tejido de la cultura».

«Aquí, sin embargo, es necesario que sean verdaderamente las Iglesias locales en cuanto tales las que actúen, considerando la universidad un lugar misionero, fundamental para el crecimiento humano, cristiano, espiritual y por lo tanto para entrelazar un diálogo orgánico y sistemático», alertó monseñor Nosiglia.

El prelado finalmente anunció el objetivo de construir laboratorios de fe y de cultura dentro de las universidades «para humanizar cada vez más la investigación, propia de la universidad, y a través de ella a toda la sociedad».