El documento papal para «liberalizar» la misa de antes del Concilio está en fase de consulta

Según revela el cardenal Jean-Pierre Ricard, presidente de la Conferencia Episcopal de Francia

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LOURDES, domingo, 5 noviembre 2006 (ZENIT.org).- El documento que Benedicto XVI estaría preparando para liberalizar la celebración de la misa en latín, según el rito precedente al Concilio Vaticano II, se encuentra todavía en una fase de consultas.



Así lo reveló este sábado el presidente de la Conferencia Episcopal de Francia, el cardenal Jean-Pierre Ricard, en el discurso que pronunció al comenzar la asamblea plenaria de esa institución en Lourdes.

Medios de comunicación habían revelado que el Papa está preparando un «motu proprio» con el objetivo de simplificar el proceso que hasta ahora tienen que seguir los sacerdotes que quieren celebrar la misa según el misal de 1962.

Las palabras del cardenal tienen lugar después de que el 8 de septiembre pasado fuera creado el Instituto del Buen Pastor, institución que congrega en plena comunión eclesial con Roma a sacerdotes franceses que en el pasado habían formado parte de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada por el arzobispo Marcel Lefebvre.

Estas noticias, reconoció el cardenal, quien es también miembro de la Comisión Pontificia «Ecclesia Dei», encargada de la acogida de los seguidores de monseñor Lefebvre en la comunión plena con Roma, han suscitado en Francia «una emoción profunda, tanto en sacerdotes como en laicos».

«Algunos se han preguntado si esta acogida de grupos, que siempre han rechazado la enseñanza del Concilio Vaticano II y su reforma litúrgica, no acabaría relativizando las orientaciones conciliares y poniendo en tela de juicio todo el trabajo apostólico realizado sobre el terreno desde hace cuarenta años», reconoció.

El purpurado galo respondió a estas reacciones aclarando que «la decisión de liberalizar la posibilidad de que los sacerdotes celebren la misa según el misal de 1962 todavía no ha sido tomada. El “motu proprio” anunciado no ha sido firmado. Su proyecto será objeto de consultas. En estos momentos, podemos manifestar nuestros miedos y deseos».

En segundo lugar, añadió, «este proyecto no se enmarca en una voluntad de criticar el misal conocido como de “Pablo VI” no de proceder a una reforma litúrgica».

«Los libros litúrgicos redactados y promulgados tras el Concilio son la forma ordinaria y, por tanto, habitual del rito romano. Este proyecto tiene su origen más bien en el deseo de Benedicto XVI de hacer todo lo posible para acabar con el cisma lefebvriano».

«El Papa desea hacer lo posible para tender la mano y manifestar una acogida al menos a aquéllos que tienen buena voluntad y que manifiestan un profundo deseo de comunión. Hay que entender este proyecto de “motu proprio” en este sentido.

Según el arzobispo, «la acogida de algunos en la comunión eclesial no significa replantear el trabajo pastoral en su conjunto».

«No --subrayó--, la Iglesia no ha cambiado de rumbo. Contrariamente a las intenciones que algunos le atribuyen, Benedicto XVI no pretende cambiar del rumbo que el Concilio Vaticano II ha dado a la Iglesia. Y se ha comprometido solemnemente».