El embajador argentino: 'Identificación absoluta con el papado y su li­nea'

Juan Pablo Cafiero indica la actual situación. Un vuelco respecto a cinco años atrás cuando las relaciones eran complicadas

Roma, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 1050 hits

El embajador argentino ante la Santa Sede, Juan Carlos Cafiero, presentó sus credenciales a Benedicto XVI el 5 de diciembre de 2008. En ese momento las relaciones Iglesia-Estado eran difíciles, baste pensar que en su mensaje Benedicto hizo votos para que se refuerce el diálogo entre el gobierno y el episcopado argentino. “Deseo expresar los mejores deseos de que se robustezcan el diálogo y la colaboración entre las autoridades argentinas y el Episcopado de esa Nación, en aras del bien común de toda la población”.

Cinco años después, la situación ha cambiado notablemente: el embajador Cafiero en entrevista concedida hoy a ZENIT, conversó sobre el nuevo rol asumido por la sede diplomática ante la Santa Sede tras la elección del papa Bergoglio, y precisó que existe “una identificación absoluta con su papado y su línea. Nos sentimos parte, como todos los argentinos”.

La llegada en el 2008 de Cafiero como embajador ante la Santa Sede, además resolvió el impasse de ocho meses tras negativa eclesiástica de aceptar como representante al ex ministro de Justicia, Alberto Iribarne, por su condición de divorciado y el deseo de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, de que la medida fuera reconsiderada por el Vaticano.

Interrogado sobre cómo es la labor actual de sede diplomática de Argentina ante la Santa Sede, el embajador recordó que “el 13 de marzo de este año un pequeño grupo de la embajada, entre los cuales me encontraba, estábamos en la plaza cuando sentimos el nombre del cardenal Bergoglio como papa y nos embargó una gran emoción” claro que esta sensación se transformó rápidamente al entender la "responsabilidad de nuestro rol: el de representar la República Argentina ante la Santa Sede”.

Reconoció entretanto que junto a la “alegría y a la emoción de que fuera un papa de nuestro país” sintió “la disparidad existente” puesto que “la estructura de la embajada no estaba potenciada para una labor de esta dimensión”.

Indicó que a pesar de ello, “gracias al recurso humano de esta embajada y de los funcionarios que siguen poniendo un gran esfuerzo, a pesar de que se han multiplicado las responsabilidades y tareas hemos podido funcionar bien, teniendo una muy buena relación con la Santa Sede”.

Y aunque las tareas de todo tipo se multiplicaron, indicó el número uno de la embajada ante la Santa Sede, “todo es un don, una bendición porque nos ha involucrado más en esta situación”.

Subrayó además la alegría y la esperanza que el nuevo papa ha generado en todo el mundo, en particular en América Latina. “Es extraordinario el trabajo que está haciendo el papa Francisco, motivo de satisfacción permanente. Nos sentimos interpretados en nuestros afanes y en nuestras ideas” indicó el embajador, que además precisó que existe “una identificación absoluta con su papado y su línea. Nos sentimos parte como todos los argentinos”.

“No solamente asistimos a las ceremonias, sino que las palpitamos de otra manera --precisó Cafiero-- porque es uno nuestro que las está llevando adelante, como las reformas, las convocatorias que hace y la asistencia masiva que obtiene en estas convocatorias, las cuales nos llenan de alegría”.

Señaló también “la gran cantidad de argentinos que se acercan a nosotros, para que seamos puente de manera que puedan participar a las audiencias públicas”. Y si bien “nos manejamos en otra escala de trabajo, estamos muy compenetrados y comprometidos con la gestión del papa”. Concluyó recordando que en cuanto embajada “somos del Estado argentino, pero también estamos comprometidos con este pontificado”.

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