El encuentro entre el papa y el patriarca de Moscú parece cada vez más cercano

Declaró un monje italiano que vive desde hace treinta años en Rusia

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ROMA, miércoles 19 septiembre 2012 (ZENIT.org).- El tan esperado encuentro entre Benedicto XVI y el patriarca ortodoxo Kirill podría no estar demasiado lejano, a condición de que se resuelvan algunas cuestiones abiertas. Lo afirma Giovanni Guaita, un monje ortodoxo italiano que vive desde hace treinta años en Rusia.

Giovanni Guaita es un ieromonje [en las Iglesias orientales, se denomina así al monje que ha recibido la ordenación sacerdotal], colaborador del Secretariado para las Relaciones Intercristianas del Departamento de Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú.

Guaita hizo esta afirmación en declaraciones a la fundación católica Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), a cuya sección italiana acogió en el monasterio moscovita de San Daniel, centro espiritual y administrativo de la Iglesia ortodoxa, donde tiene su sede el departamento presidido por el metropolita Hilarión.

"El deseo es que el encuentro pueda marcar un momento de efectivo cambio en las relaciones entre las dos Iglesias. Y no limitarse a estrecharse las manos ante los fotógrafos", dijo.

Pero antes es necesario salvar algunos escollos. No tanto en Rusia como en otros países: por ejemplo Ucrania. La voluntad de hacer posible un encuentro cara a cara entre los máximos líderes de las dos Iglesias de todos modos permanece. Es curioso que la última vez que se habló seriamente de la posibilidad de un encuentro entre el papa y el patriarca de Rusia, en 2005, los interlocutores eran precisamente el recién elegido al solio pontificio Ratzinger y el entonces simple metropolita Kirill, hoy patriarca.

Las relaciones entre Moscú y la Santa Sede fueron debatidas también el pasado mes de julio con motivo de la visita del jefe del gobierno italiano Monti a Rusia. El primer ministro italiano rompió el protocolo entrevistándose con el patriarca ortodoxo antes que con su homólogo Medvedev.

En el encuentro estaba presente el ieromonje Giovanni Guaita y allí se habló obviamente de la crisis económica, del fenómeno de la inmigración, y el apoyo a los cristianos perseguidos en el mundo. Un apoyo en el que el Patriarcado ruso está fuertemente empeñado luchando contra una "cierta cristianofobia presente en Europa occidental y allí donde los fieles no sufren directamente la persecución pero se querría relegar a la Iglesia al margen de la vida social y reducir el hecho religioso a una cuestión privada".

El religioso ortodoxo dió las gracias a AIN, de la que dijo que fue "una de las primerísimas organizaciones católicas en establecer relaciones muy cordiales con el Patriarcado de Moscú".