El encuentro mundial de la Acción Católica promueve la unidad entre movimientos

En Loreto confirmaron la colaboración y el objetivo común: la evangelización

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LORETO, martes, 7 septiembre 2004 (ZENIT.org).- La peregrinación de la Acción Católica a Loreto, que reunió en torno a Juan Pablo II a unas 250.000 personas, se ha convertido en un motivo de unidad entre los diferentes movimientos y comunidades católicos.



El sábado, 4 de septiembre, en vísperas del encuentro con el Papa, Paola Bignardi presidenta de la Acción Católica Italiana, presidió un encuentro en el que participaron representantes de asociaciones y nuevas realidades eclesiales.

Estuvieron presentes realidades como el Movimiento de los Focolares, Comunión y Liberación, la Comunidad de San Egidio, las Asociaciones Cristianas de Trabajadores y otros movimientos.

Paola Bignardi definió el encuentro «más que una conquista, un don que hay que acoger con responsabilidad y que hay que llevar a la vida ordinaria de las diócesis y parroquias».

En declaraciones a «Radio Vaticano», Bignardi aclaró que «colaboración es ante todo comunión, es decir, antes que hacer cosas juntas, se trata de ese espíritu de fraternidad, de estima, de respeto recíproco, de respeto de nuestras originalidades, que nos lleva a alegrarnos por el bien de los demás y a ayudarnos a caminar, incluso a corregirnos, en el diálogo».

Salvatore Martínez, coordinador italiano de la Renovación en el Espíritu, subrayó que el encuentro ha sido importante para «superar la dicotomía entre nuevos movimientos y asociaciones más tradicionales, dos espíritus que se arraigan en el Señor».

El padre Stefano Alberto y Jesús Carrascosa de Comunión y Liberación entregaron a Paola Bignardi una carta escrita por el fundador de este movimiento, monseñor Luigi Giussani.

La misiva auspicia «una nueva primavera de gracia y de compromiso para la asociación [la Acción Católica] y para todo el pueblo cristiano».

«Aseguro la disponibilidad de todas nuestras comunidades esparcidas en una colaboración real» sobre todo en «el anuncio del acontecimiento cristiano», añade monseñor Giussani.

La Acción Católica que hunde sus raíces en 1867, quedó configurada por el Papa Pío XI (1922-1939). Los así llamados movimientos, comunidades y nuevas realidades eclesiales han surgido en su mayoría tras el Concilio Vaticano II (1962-1965).