''El entusiasmo de comunicar la fe''

Jornada del misionero diocesano, III Domingo de Pascua

Alicante, (Zenit.org) Jesús Murgui Soriano | 911 hits

Ofrecemos la carta pastoral del obispo de Orihuela-Alicante Jesús Murgui Soriano sobre la evangelización y la misión como tarea de todos en la diócesis.

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La celebración de la Pascua es una invitación renovada a que proclamemos con valentía la Buena Nueva de Jesucristo. En este contexto pascual recordamos cada año en nuestra Diócesis a los misioneros diocesanos, es decir, a todos los hombres y mujeres que han nacido en nuestra tierra y que se encuentran anunciando el Evangelio en los cinco continentes. Algunos son sacerdotes diocesanos que trabajan en nuestras Diócesis-hermanas de Chimbote y Carabayllo del Perú o en otras Diócesis a través del Instituto Español de Misiones Extranjeras. Muchos pertenecen a congregaciones religiosas que desarrollan obras de apostolado en países de misión. Otros son fieles laicos que evangelizan con la ayuda de un movimiento apostólico o, simplemente, como misioneros seglares, sustentados por la propia Diócesis. A todos ellos recordamos en esta Jornada, con sentimientos de gratitud a su labor evangelizadora.

El lema para la campaña de este año está en consonancia con el Año de la fe que estamos celebrando en la Iglesia. En la carta para la convocación de este Año, nos decía Benedicto XVI que “hoy es necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe” (Porta fidei, 7). Estas palabras nos ayudan a comprender cuáles son las raíces de donde brota la misión universal.

La fe pide ser comunicada

Ante todo, hemos de darnos cuenta de que la fe pide ser comunicada. El Catecismo de la Iglesia Católica, al reflexionar sobre el carácter eclesial de la fe, señala: “El creyente ha recibido la fe de otro y debe transmitirla a otro. Nuestro amor a Jesús y a los hombres nos impulsa a hablar a otros de nuestra fe. Cada creyente es como un eslabón en la gran cadena de los creyentes. Yo no puedo creer sin ser sostenido por la fe de los otros, y por mi fe yo contribuyo a sostener la fe de los otros” (n. 166). Quien tiene fe sabe que esta fe no se la ha dado a sí mismo, sino que la ha recibido de otros. Y, junto a la gratitud por este precioso regalo, siente también el deseo de comunicarlo, poniendo el tesoro recibido en manos de otras personas.

El deseo de transmitir la fe conecta también con gozo que produce creer. La experiencia de encuentro con Dios mediante la fe genera una alegría que inunda nuestra vida y que se comunica, casi espontáneamente, a los demás. Es el gozo de habernos encontrado con Cristo y de haber experimentado que su doctrina es verdaderamente “buena noticia”, Evangelio.

Comunicar la fe es tarea de todos

La celebración del Año de la fe quiere ser una invitación a que todos los creyentes volvamos a entusiasmarnos con nuestra fe, redescubriendo la alegría de creer. La primera lectura de este domingo presenta el testimonio decidido y convincente de los Apóstoles, que, a pesar de las amenazas, no cesan de hablar “en nombre de Jesús”. Pues bien, cada uno de los cristianos tiene el deber y el derecho de proclamar, junto con los Apóstoles: “Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen” (Hch 5, 32). Nadie debe callar el gozo que lleva en el corazón. La evangelización es tarea de todos los cristianos.

Nuestra responsabilidad en la tarea misionera

Algunos paisanos nuestros han sentido especialmente la llamada a comunicar con entusiasmo el gozo de creer en lugares a veces muy lejanos. Estos misioneros diocesanos son signo de la vitalidad de nuestra Iglesia, que no se contenta con anunciar la fe a los de dentro. Como Iglesia diocesana tenemos el deber de apoyar su labor, contribuyendo a la tarea misionera. Somos su “iglesia-madre”, en la que nacieron y desde la que surgió su vocación misionera.

La Jornada anual del Misionero Diocesano pretende recordarnos nuestra responsabilidad misionera, dándonos a conocer la tarea de nuestros misioneros. Y nos da también la oportunidad de ser corresponsables en la misión uniéndonos en la oración y con nuestra aportación económica, que gestiona ejemplarmente nuestra “Fundación Misión y Promoción”. De esta manera ellos podrán seguir comunicando a todos con entusiasmo la fe que hemos recibido.