El Espíritu conduce a la unidad asumiendo la diversidad, afirma el Papa

Al rezar el Ángelus en la Semana de oración por la unidad de los cristianos

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo 24 de enero de 2010 (ZENIT.org).- Un día antes de finalizar la Semana de oración por la unidad de los cristianos, el Papa quiso referirse este domingo a la Iglesia como a un organismo rico, vital y no uniforme.

Lo hizo al rezar la oración mariana del Ángelus junto a los miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Benedicto XVI afirmó que, gracias a los carismas regalados por el Espíritu Santo, “la Iglesia se presenta como un organismo rico y vital, no uniforme, fruto del único Espíritu que conduce a todos a la unidad profunda, asumiendo la diversidad sin abolirla y realizando un conjunto armonioso”.

Refiriéndose al texto de san Pablo correspondiente a la liturgia de hoy, indicó que “la Iglesia está concebida como el cuerpo, del que Cristo es la cabeza, y forma con Él una unidad”

Y explicó que “lo que el Apóstol quiere comunicar, es la idea de la unidad en la multiplicidad de los carismas, que son los dones del Espíritu Santo”.

Seguidamente, destacó que la Iglesia “prolonga en la historia la presencia del Señor resucitado, en particular mediante los Sacramentos, la Palabra de Dios, los carismas y los ministerios distribuidos en la comunidad”.

“Por eso, precisamente en Cristo y en el Espíritu Santo, la Iglesia es una y santa, es decir una íntima comunión que trasciende las capacidades humanas y las sostiene”, añadió.

Benedicto XVI mostró su interés en destacar este aspecto de la Iglesia “cuando estamos viviendo la Semana de oración por la unidad de los cristianos, que concluirá mañana, fiesta de la Conversión de San Pablo”.

Recordó que este lunes, como es tradición, celebrará las Vísperas en la Basílica de San Pablo Extramuros, con la participación de los representantes de las demás Iglesias y Comunidades eclesiales presentes en Roma.

Y explicó que “pediremos a Dios el don de la plena unidad de todos los discípulos de Cristo y, en particular, según el tema de este año, renovaremos el compromiso de ser juntos testigos del Señor crucificado y resucitado”.

Además, pidió que “la Virgen María, Madre de la Iglesia, nos conceda seguir progresando en la comunión, para transmitir la belleza de ser una sola cosa en la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

Antes de rezar el Ángelus, también recordó la figura de san Francisco de Sales, patrón de los periodistas y de la prensa católica, en el día de su memoria litúrgica.

Confió a su asistencia espiritual el Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que ha firmado para la ocasión.

El texto, titulado "El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra", fue presentado este sábado en el Vaticano.

El Santo Padre glosó brevemente la vida san Francisco de Sales: “Nacido en Savoya en 1567, estudió derecho en Padua y en París y, llamado por el Señor, se convirtió en sacerdote”, explicó.

Y destacó: “Se dedicó con gran fruto a la predicación y a la formación espiritual de los fieles, enseñando que la llamada a la santidad es para todos y que cada uno -como dice san Pablo con la comparación del cuerpo- tiene su lugar en la Iglesia”.