«El espíritu de Asís» abre el año académico en el «Seraphicum»

A los veinte años de la Jornada Mundial de Oración Por la Paz

| 1090 hits

ROMA, domingo, 22 octubre 2006 (ZENIT.org).- La comprensión del auténtico diálogo interreligioso promovido por Juan Pablo II se convirtió en motivo de reflexión en la inauguración del año académico de la Facultad Pontificia Teológica San Buenaventura, «Seraphicum».



El acto solemne tuvo lugar el 11 de octubre pasado, con la concelebración eucarística presidida por el vicario general de la Orden de los Frailes Menores Conventuales, el hermano Fermino Giacometti.

El rector de la Facultad, el hermano Zdzislaw Kijas, ofm conv, en su saludo a la asamblea pidió a los alumnos emprender un itinerario de búsqueda y contemplación que del hombre debe conducir al Dios de amor.

Para el discurso inaugural fue invitado el profesor Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio y profesor de Historia Contemporánea en la Universidad «Roma Tre», que centró su intervención en «El espíritu de Asís. Veinte años de la Jornada Mundial de Oración por la Paz» (1986-2006).

El profesor Riccardi recordó la emoción y la alegría de aquel 27 de octubre de 1986, cuando, por vez primera, «Juan Pablo II convocó en Asís a los representantes de las iglesias cristianas y de las religiones mundiales para una gran invocación de paz».

El profesor se detuvo en la particularidad de aquellos años en los que imperaba la guerra fría y la mentalidad típica por la que las religiones eran consideradas realidades residuales que la modernidad habría barrido progresivamente con la secularización, o que como máximo se hubieran convertido en algo extremamente privado.

Ahora, tras el 11 de septiembre de 2001 se ha visto que la relación entre las religiones es de vital importancia geopolítica.

Hoy en un mundo de globalización que asiste al aumento de los conflictos, al crecimiento de la exigencia de asegurar la convivencia y la paz en el mundo, se preguntó Riccardi: «¿La intuición de Asís es todavía actual? ¿Representa una utopía del pasado o es incluso que una forma de debilidad en un tiempo de desafíos agresivos y de conflictos?».

Andrea Riccardi subrayó que aquel evento que reunió en Asís a más de 120 representantes religiosos, fue fruto no de intelectualismos, sino del genio de Juan Pablo II que logró contemporizar al mismo tiempo el itinerario ecuménico y el interreligioso, llevando a cumplimiento en el surco de la tradición franciscana la invitación a promover la unidad y la caridad entre los hombres contenida la declaración «Nostra aetate».

Juan Pablo II había ya intuido que naciones y religiones eran protagonistas de la escena mundial y que la paz debía convertirse de nuevo en virtud de los creyentes, aseguró el profesor y fundador.

En aquella ocasión, el Papa Karol Wojtyla, en la plaza de San Francisco, dijo: «Nunca como ahora en la historia de la humanidad se ha hecho a todos evidente el lazo estrecho entre una actitud auténticamente religiosa y el gran bien de la paz. La oración es ya en sí misma acción pero esto no nos exime de las acciones al servicio de la paz».


Según el profesor Riccardi, la tarea a favor de la paz de las religiones es la de ser fuerza débil, humilde y real, fuerza espiritual que mira a transformar al hombre desde dentro, fuerza diferente a la de las armas que los hombres usan los unos contra los otros, fuerza de la oración, de la compasión, de la comprensión y del diálogo que pueden liberar a muchas personas del sufrimiento.

El fundador de la Comunidad de San Egidio añadió que la histórica jornada de Asís ofrece una señal paciente, fuerte e inteligente para fundar una civilización de la convivencia.


A partir de Asís se ha lanzado un diálogo entre los hombres de religión, de amistad, conocimiento, estima, resistencia al demonio de la guerra, una línea creadora de alianza entre los hombres de buena voluntad. Juan Pablo II creyó en Asís y su compromiso y sus mensajes lo demuestran, concluyó Riccardi.