El fin de la historia, el abrazo con Dios; asegura el Papa

Medita en la audiencia del miércoles sobre el Salmo 42

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CIUDAD DEL VATICANO, 6 febrero 2002 (ZENIT.org).- El fin de la historia no es el abismo de la muerte, sino el abrazo con Dios, aseguró Juan Pablo II este miércoles durante la tradicional audiencia general.



El pontífice se hizo eco del grito de desesperación elevado al cielo que con diferentes tonalidades puede experimentar todo hombre y mujer y que la Biblia expresa con fuerza sorprendente: «¿por qué me rechazas?, ¿por qué voy andando sombrío, hostigado por mi enemigo?».

Al comentar esas palabras del Salmo 42, el pontífice revivió la «soledad hecha de incomprensión e incluso de agresión», que toda persona puede sentir, «agravada por el aislamiento y por el silencio por parte de Dios».

La catequesis, que el pontífice dirigió a unos cinco mil fieles en la sala de audiencias generales del Vaticano, fue sin embargo una paulatina búsqueda hasta llegar a la certeza de que «el punto de llegada de la historia no es el abismo, la muerte, sino el encuentro salvífico con Dios».

Para llegar a esta convicción, el Salmo 42 revela que el Señor envía dos mensajeras «para llevar de la mano al fiel y conducirlo hacia la meta deseada»: «el regreso al manantial de la vida, la comunión con Dios».

La primera mensajera es la «verdad», es decir, «la fidelidad amorosa del Señor», la otras es la «luz», esto es, «la revelación de su benevolencia».

El regreso a Dios es descrito por el Salmista, etapa tras etapa, tomando la imagen del israelita que regresa a Jerusalén, tras años de sufrimiento y lejanía. Se ve así, primero, el «monte santo»,
luego vine el templo --la «morada»--, hasta llegar por último al «altar de Dios».

«La meta última y decisiva es el Dios de la alegría, es el abrazo, la intimidad recuperada con Él, antes lejano y silencioso --concluyó el Papa--. En ese momento, todo se convierte en canto, alegría, fiesta».

La reflexión pontifica de este miércoles forma parte de la serie de intervenciones que desde el año pasado viene ofreciendo sobre los Salmos y cánticos de la Biblia, que han pasado a formar parte de la oración de los cristianos en la Liturgia de las Horas.