El informe de un obispo confirma la ejecución de 20 desaparecidos en Chile

Información descubierta gracias a la ayuda «anónima» de militares

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SANTIAGO DE CHILE, 14 mar 2001 (ZENIT.org).- Monseñor Carlos González, obispo emérito de Talca, ha confirmado en un informe basado en informaciones anónimas de ambientes militares la ejecución de veinte personas arrestadas en el Palacio de La Moneda el día del golpe militar encabezado por el ex general Augusto Pinochet.



Los hechos tuvieron lugar el 11 de setiembre de 1973, día en el que Pinochet derrocó al Gobierno comunista del presidente Salvador Allende.

En ese día, según las informaciones recogidas por el prelado, 35 personas fueron arrestadas en la sede de gobierno, 20 de las cuales fueron fusiladas dos días más tarde y sus restos lanzados al mar tres años después.

«De estos 35 detenidos, se encontraron 15 cadáveres entre 1993 y 1995 en el patio 29 del Cementerio General y se ha publicado que otras personas de este grupo fueron llevadas a al campo militar de Peldehue --en las afueras de Santiago-- para ser fusiladas».

«Esa es la verdad --añade el informe del prelado--. Fueron fusilados el 13 de setiembre de 1973 por soldados del regimiento Tacna y después de tres años, en diciembre de 1976, sus cadáveres fueron retirados de una noria donde estaban enterrados para ser depositados en el mar».

El ministro del Interior chileno, José Miguel Insulza, ha confirmado la veracidad de las informaciones presentadas por el obispo de Talca.

Insulza explicó ayer que los documentos no detallan la identidad de las personas que fueron lanzadas al mar, tras ser ejecutadas en Peldehue, por lo que una vez concluida la investigación en el patio del cementerio y se identifiquen los restos «se sabrá la verdad». En declaraciones a una radio nacional, el ministro recordó que algunos restos encontrados en el patio 29 han sido identificados y otros están en la morgue de Santiago.

Las informaciones se basan en declaraciones de miembros del Ejército de aquellos años. El prelado aclaró que estos datos «no están ligados por el secreto de confesión» pero no se pueden revelar otros detalles por respeto «a la voluntad de los informantes».

Monseñor González confirma que «el Ejército de Chile está colaborando en forma honesta y correcta en el descubrimiento de la verdad». Ahora, indicó, Chile «necesita verdad y paz» y lamentó que «el clima de confusión y apasionamiento impida llegar a la verdad porque el temor paraliza a quienes podrían ayudar a conocer bien lo que ha sucedido en estos años».

El Obispo reiteró su llamado para que «todos los que tienen información sobre este delicado tema puedan entregarla en forma responsable».