El laicismo, nuevo rostro de la intolerancia religiosa; según la Santa Sede

Intervención del observador permanente de la Santa Sede ante la ONU en Ginebra

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 5 abril 2004 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha denunciado ante la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra la nueva forma de intolerancia religiosa que niega a la religión exponer en la vida pública sus principios.



La constatación fue expuesta el 1 de abril por el arzobispo Silvano Tomasi, representante de la Santa Sede ante la sesión de la Comisión de Derechos Humanos que se celebra en Ginebra del 15 de marzo al 23 de abril.

«Una forma emergente y sutil de intolerancia religiosa está oponiéndose al derecho de la religión de abordar públicamente temas relativos a formas de conducta que van contra los principios de naturaleza moral y religiosa», afirmó el observador permanente vaticano ante la Oficina de las Naciones Unidas e Instituciones Especializadas en la ciudad suiza.

«Si bien hay que respetar una sana concepción de la naturaleza secular del Estado, se debe reconocer el papel positivo de los creyentes en la vida pública», añadió.

«De este modo --afirmó--, se responde, entre otras cosas, a las exigencias de un pluralismo saludable y a la construcción de la democracia auténtica».

«La religión no puede relegarse a un rincón de la esfera privada de la vida perdiendo de este modo su dimensión social y su acción caritativa a favor de las personas más vulnerables, a las que sirve sin ninguna distinción», añadió en evidente referencia a la labor realizada por miles de instituciones católicas.

El arzobispo recordó que la Declaración Universal de los Derechos Humanos articula y fomenta la libertad religiosa.

En particular, citó el artículo 18, que dice: «Todos tienen derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión», y recordó que este derecho implica «una dimensión individual y una institucional».

Por otra parte, monseñor Tomasi denunció, además, que «desgraciadamente en muchos lugares se sigue violando la libertad religiosa».

«En la actualidad hay una serie de grupos no estatales que han tomado la iniciativa de discriminar e incluso de utilizar la violencia contra las minorías religiosas, en muchos casos con absoluta impunidad», reveló.

«Se llegan incluso a incendiar, arrasar o profanar lugares de culto y cementerios; los creyentes son amenazados, se les ataca e incluso se les mata y sus líderes son objeto de una discriminación particular», denunció.

«La capacidad para escoger la religión de una persona, incluyendo el derecho a convertirse a otra, afronta grandes obstáculos en algunos contextos sociales, en violación directa de la garantizada libertad de conciencia», concluyó.