El laico es el corazón de la Iglesia en medio del mundo

Entrevista con el presidente de la Conferencia Episcopal Brasileña Raymundo Damasceno

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Por Thácio Siqueira

BRASILIA, lunes 1 octubre 2012 (ZENIT.org).- El mes de octubre quedará marcado por eventos importantes en la Iglesia. El día 11 se abrirá el Año de la Fe, convocado por Benedicto XVI con la carta apostólica Porta Fidei; del 7 al 28 de octubre, se celebrará el Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización; además de otras importantes celebraciones.

En esa línea, publicamos una entrevista concedida a ZENIT por el cardenal Raymundo Damasceno de Assis, presidente de la Conferencia Episcopal de Brasil (CNBB).

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¿A qué punto está la apertura del Año de la Fe?

--Card. Damasceno: Para la apertura del Año de la Fe, el día 11 de octubre en Roma, estaré presente concelebrando con el santo padre. Fui invitado junto con los demás presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo. Coincide con la celebración de otros tres eventos: los 50 años del inicio del Vaticano II, los 20 años del Catecismo de la Iglesia Católica, y la realización de la 13 Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos que tiene como tema “La nueva evangelización para la transmisión de la fe”.

La Iglesia en Brasil abrirá el Año de la Fe, como Conferencia, oficialmente, en Aparecida, el día 12 de octubre que es la fiesta de la patrona de Brasil. Representará a la Presidencia de la Conferencia Episcopal el cardenal Claudio Hummes, que presidirá la misa principal en Aparecida, dado que nosotros, quienes integramos la Presidencia, estaremos en Roma.

La Comisión de Catequesis de la CNBB ha preparado una serie de eventos y de iniciativas que se realizarán a lo largo del Año de la Fe, y también de los cuatro años de celebración de los 50 años del Concilio Vaticano II. Dentro de ellos, destacaría que ya se hizo un gran congreso sobre el Catecismo de la Iglesia Católica, realizado en Curitiba, en el mes de septiembre, con la presencia del secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, con la participación de más de doscientas personas, en la Universidad Pontificia de Paraná, de los Maristas. Después publicará algunos materiales para ayudar a nuestros fieles a profundizar su fe y también dar razón de la misma.

Y estaremos presentes en el Sínodo también con nuestros delegados elegidos por la asamblea. De modo que, el Año de la Fe, según el papa, mira justamente a eso: redescubrir la importancia de nuestra fe en Jesucristo. Y también hacer de esa fe una fe no sólo profesada sino también vivida en el día a día.

Y en ese escenario de Nueva Evangelización, ¿cuál es el papel de los laicos en la Iglesia aquí en Brasil?

--Card. Damasceno: Creo que el laico tiene un papel fundamental en la Nueva Evangelización. Primero porque es la mayor parte de la Iglesia. La Iglesia es el Pueblo de Dios. Sabemos que en medio de ese Pueblo están los ministros ordenados (el papa, los obispos, sacerdotes, diáconos), también los religiosos y religiosas... Pero, la mayor parte de ese Pueblo de Dios está formada por laicos, cristianos bautizados, confirmados... de modo que la misión también de evangelizar es derecho y deber del laico, en virtud de su bautismo.

Debe trabajar, está claro, en comunión con los pastores de su Iglesia local, el sacerdote de su parroquia pero no necesita licencia para ejercer su misión evangelizadora. Es un derecho y un deber, que deriva del bautismo. Está claro que debe ejercer ese servicio, la evangelización, siempre en comunión con la Iglesia, con el pastor local, con el sacerdote... porque la comunión en la Iglesia fortalece la misión, y la misión también es para la comunión. De modo que el laico no debe y no puede nunca ser excluido de ese derecho y de ese deber suyo de evangelizar, como miembro de la Iglesia, como Iglesia que es.

De ahí la importancia de la formación del laico, la formación de discípulos, y de discípulos misioneros como recuerda el documento de Aparecida. Y un gran desafío para la Iglesia en América Latina, y en Brasil, está claro que es la formación de nuestro laicado, formación de los verdaderos discípulos misioneros en nuestro continente. Y la Iglesia está trabajando. Tiene una serie de iniciativas de ámbito parroquial, diocesano, nacional, en el sentido de formar a nuestros laicos para que puedan participar de esa misión de una manera más efectiva; y también porque el laico es el corazón de la Iglesia en medio del mundo, donde este, como profesional, como esposo, como padre, está llamado a ser evangelizador, educador de la fe, transmisor de la fe, por el anuncio, por la catequesis aunque también por su testimonio de vida.

Eso es fundamental. Sin eso no conseguiremos realizar ese proyecto de la Nueva Evangelización que es el de alimentar a nuestras comunidades con la Palabra, con los Sacramentos y con la Vida Comunitaria, y también llegar a aquellos que conocen poco a Jesucristo o que no conocen o se sienten alejados de nuestras comunidades. Ahí, el laico es fundamental. Y la célula básica en la que se da ese primer testimonio de fe, de educación de la fe es la familia, sin duda ninguna.

¿Cuál es la experiencia de la Iglesia en Brasil respecto a la Evangelización a través de los Medios de Comunicación?

--Card. Damasceno: La Iglesia en Brasil es pionera respecto al uso de los medios modernos de comunicación. La radio, claro, la más antigua; la televisión hoy, internet, con sus diversas trayectorias: Youtube, blogs, redes sociales, etc. Pienso que la Iglesia en Brasil está avanzando en ese campo. Y esto está contribuyendo a la Evangelización sin ninguna duda. Creo que es también una aportación que los padres sinodales, elegidos por nuestra Conferencia o nombrados por el santo padre, podrán dar en la Asamblea del próximo Sínodo en Roma.

En ese contexto, ¿cuál es su opinión sobre el trabajo de ZENIT?

--Card. Damasceno: Felicito a ZENIT por su trabajo, por la divulgación de tantas noticias de la Iglesia, noticias de interés de la Iglesia, de los laicos, de los religiosos, de los sacerdotes... es una comunicación que gira por el mundo a través de internet, de modo que están de enhorabuena y deben seguir en esa misión.