El médico curado milagrosamente, en la canonización de Escrivá

Las manos de Manuel Nevado han quedado curadas de radiodermitis

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CIUDAD DEL VATICANO, 6 octubre 2002 (ZENIT.org).- Entre los 300 mil peregrinos que participaban este domingo en la canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer, se encontraba --conmocionado-- el médico español cuya curación inexplicable abrió las puertas de la santidad al fundador del Opus Dei.



El doctor español Manuel Nevado Rey, de 70 años, se encontraba casi tan sorprendido como en aquellos días de 1992, cuando se dio cuenta que la enfermedad incurable de sus manos desaparecía después de haberse encomendando a la intercesión del beato Escrivá.

«Me siento feliz de un modo inimaginable --confesaba--. Con mi esposa y yo han venido cuatro hijos y tres nietos. Me impresiona el pensar que a los 70 años estoy aquí, vivito y coleando».

El doctor Nevado había contraído radiodermitis crónica en estado avanzado --afección incurable-- como consecuencia de haber operado muchas horas bajo los rayos X primitivos de los años cincuenta y sesenta, a sabiendas de que ya entonces se exponía a un cáncer.

Por consejo de un ingeniero agrónomo, Luis Eugenio Bernardo Carrascal, pidió su curación a Dios por intercesión del beato Escrivá.

«Desde el día en que me dieron la estampa, desde el momento en que me puse bajo la intercesión del Beato Josemaría Escrivá, las manos fueron mejorando y, aproximadamente, en unos quince días desaparecieron las lesiones y se quedaron como ahora, perfectamente curadas», explica.

Tras la curación, el médico pudo volver a desempeñar su profesión.