El Meeting de Rímini llega a las Naciones Unidas

“Hemos invertido en el corazón del hombre”, afirma la presidenta del encuentro

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ROMA, martes 24 de mayo de 2011 (ZENIT.org).- Más de cien personas , entre los que destacar delegados, observadores, funcionarios de la ONU y personajes del mundo cultural y empresario americano, estaban presentes el pasado jueves 19 de mayo en el Edificio de Cristal en Nueva York para el estreno del Meeting de Rímini en las Naciones Unidas, la institución más importante a nivel mundial en el favorecer las relaciones entre los pueblos.

La reunión fue inaugurada por el embajador Antonio Bernardini, de la Representación Permanente de Italia, que además del Meeting, organizó la conferencia para transmitir a los delegados una experiencia real de diálogo y libertad.

En su intervención inaugural, recuerda un comunicado, Bernardini destacó “algunos fragmentos del Meeting especialmente importantes para nuestro trabajo en las Naciones Unidas: la curiosidad, el diálogo y la amistad” y “aquel que es el corazón del Meeting, centenares de personas que trabajan gratis en la organización de este evento”.

La presidenta del Meeting, Emilia Guarnieri, recordó que a menudo para definir la experiencia de Rímini dijo que “Hemos invertido en el corazón del hombre”.

“Nos sentimos definidos por la confianza en el hombre que no se identifica con el optimismo irracional de quien no se da cuenta de la violencia, de las guerras, del mal que está alrededor de nosotros y dentro de nosotros”.

“En la vida cotidiana y en estos 30 años de Meeting hemos visto muchos ejemplos de belleza, de solidaridad, de grandeza, de esperanza, de construcción , de trabajo -confesó-. Hemos visto musulmanes abrazarse con judíos y cantar juntos en la cena del Shabbat, presos que han venido al Meeting a contar su propio camino de cambio”.

“Son estos ejemplos los que documentan que el corazón del hombre es capaz de desear el bien y la belleza y también es capaz de gastar la vida pata construirlo”. “El Meeting es un lugar de libertad, en el que es posible conocerse, mirar con seriedad al prójimo aprendiendo más de nosotros mismos y de los demás”.

El jurista judío Joseph Weiler destacó, por su parte que el Meeting es “unicidad, apertura intelectual, vida, juventud, familia”. “Es una experiencia humana, es la realización a nivel privado de los ideales más profundos de las Naciones Unidas: Naciones Unidas, Pueblos Unidos”.

Wael Farouq, profesor de tradición musulmana, ha contado, por su parte, los últimos desarrollos del Meeting del Cairo, un hermano menor del Meeting, nacido en Egipto, el pasado octubre en el que han trabajado 150 cristianos y musulmanes.

“Este pequeño grupo de personas se ha comprometido con la realidad egipcia”, indicó. “Después de los ataques a la Iglesia de Alejandría hemos tomado las armas de la belleza y del arte frente a la violencia. Cuando comenzó la revolución, el grupo del Meeting del Cairo estuvo en primera línea y participó en todas las manifestaciones”.

“Quizás la iniciativa más grande fue la conferencia que se celebró hace dos semanas, el 7 de mayo, con 5000 participantes, para construir un frente liberal que asegure la civilización del país egipcio y una coordinación entre partidos liberales y los poderes políticos, en un parlamento para las inminentes elecciones presidenciales”.

“Esto es lo que el grupo ha hecho y la misma existencia de este grupo no es más que el resultado de la experiencia que hemos vivido en el Meeting de Rímini: una experiencia de liberación de los estereotipos y prejuicios”, reconoció.

Destacando la importancia del diálogo, añadió que esto “debería estar fundamentado en un encuentro, ya que es en el encuentro donde la persona hace sitio, en su vida, a otra persona y comienza a descubrirla”.

“En este sentido la diferencia es la base del conocimiento y el diálogo es uno de los instrumentos para conseguirlo, porque la eliminación de la diferencia para dialogar con el otro no es menos aberrante que la eliminación del otro a causa de la diferencia”.