El ministro de Exteriores israelí habla en el Vaticano sobre el proceso de paz

El arzobispo Tauran ya se había reunido con estadounidenses y palestinos

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CIUDAD DEL VATICANO, 14 agosto (ZENIT.org).- El arzobispo Jean-Louis Tauran, secretario de Estado de la Santa Sede para las Relaciones con los Estados, recibió esta mañana a Shlomo Ben Ami, ministro de Asuntos Exteriores «ad interim» del Estado de Israel, quien visitó el Vaticano para realizar un intercambio de puntos de vista sobre el proceso de paz en Oriente Medio y, en especial, de la situación que se ha creado tras el relativo fracaso de las recientes negociaciones celebradas en Camp David.



Compromiso con la paz
Según explica un comunicado oficial publicado por el vicedirector de la Sala de Prensa de la Santa Sede, el padre Ciro Benedettini, en su encuentro con el «ministro» de Asuntos Exteriores vaticano, Shlomo Ben Ami «ha expresado la voluntad del gobierno israelí de continuar la negociación, a pesar de las dificultades, y de favorecer el diálogo con la Autoridad Palestina, sirviéndose también de la ayuda de la comunidad internacional».

Posición vaticana
Por su parte, continúa explicando el comunicado vaticano, «monseñor Tauran ha podido ilustrar la bien conocida posición de la Santa Sede sobre el proceso de paz: respeto del derecho internacional por parte de todos, en particular de las resoluciones de las Naciones Unidas; iguales derechos y deberes para todos los pueblos de la región».

Dos «exigencias indispensables», según la Santa Sede, «para acabar con la situación de injusticia y de inseguridad».

Jerusalén, valor universal
El portavoz vaticano ha revelado también que «parte de la conversación ha sido dedicada a la tutela de los santos lugares de las tres grandes religiones en Tierra Santa y, en particular, de los de la ciudad de Jerusalén, que para la Santa Sede constituyen un patrimonio sagrado de todos los creyentes y tienen un valor universal».

El caso de la mezquita de Nazaret
Por último, el «ministro» de Asuntos Exteriores de la Santa Sede volvió a manifestar al gobierno israelí la preocupación de los cristianos «por la lamentable situación que se sigue dando en Nazaret con motivo del proyecto de reconstrucción de una mezquita frente a la Basílica de la Anunciación». Grupos islámicos han ocupado por la fuerza el terreno que se encuentra a un lado de la plaza y, a pesar de que en varias ocasiones han sido protagonistas de graves atentados contra la seguridad física de peregrinos (Cf. Zenit, ZS99041106), el gobierno israelí les ha dado permiso para construir la mezquita, que no obedece a necesidades de culto de la comunidad musulmana sino al interés de provocación de los fundamentalistas islámicos.

El gobierno y los islámicos llegaron al acuerdo de comenzar la construcción de la mezquita después del Jubileo del año 2000, sin embargo los fundamentalistas quieren romper el convenio y en días anteriores ya trataron de descargar material de construcción en la explanada (cf. ZS00081002).

Un nuevo ascendiente
Esta es la tercera visita de alto nivel que recibe el arzobispo Jean-Louis Tauran en este mes de agosto sobre las cuestiones de paz en Oriente Medio, después de que las negociaciones de paz de Camp David pusieran de manifiesto la imparcialidad de la propuesta de la Santa Sede como vía de solución a la cuestión de Jerusalén. Ya, en aquellos días, en plena negociación, quedó claro a las partes en causa que la cuestión de la Ciudad Santa no se podría resolver sin escuchar la posición de los cristianos y que hasta ese momento había sido totalmente descartada.

El 1 de agosto, la secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright, quiso informar a la Santa Sede sobre la situación general del proceso de paz en Oriente Medio tras Camp David y escuchar de primera mano la auténtica posición de la Santa Sede al respecto, que en ocasiones ha sido manipulada por los medios de comunicación (cf. ZS00080901).

Nueve días después, llegaba al Vaticano el ministro de la Cooperación Internacional de la Autoridad Nacional Palestina, Nabil Shaath, para ilustrar «los aspectos positivos del diálogo entre palestinos e israelíes, así como los obstáculos que no permitieron en el encuentro llegar a una feliz conclusión», según ha explicado la Sala de Prensa de la Santa Sede.

«Por su parte --explicó el 9 de agosto pasado un portavoz vaticano--, monseñor Tauran confirmó el apoyo de la Santa Sede a las legítimas aspiraciones del pueblo palestino» (cf. ZS00080903).