El obispo de Bilbao recuerda a sus sacerdotes que no pueden ser candidatos políticos

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BILBAO, 13 marzo 2003 (ZENIT.org).- Cuatro sacerdotes de la diócesis de Bilbao han anunciado su intención de integrarse en las listas que el Partido Popular y el Partido Socialista del País Vasco de cara a las próximas elecciones municipales.



El objetivo de los presbíteros no es el de iniciar una carrera política, sino mostrar la solidaridad de la Iglesia con los políticos amenazados por la banda terrorista ETA, pues, de hecho, a esos partidos, les resulta difícil ahora encontrar candidatos disponibles.

El obispado de Bilbao, sin embargo, ha dado a entender que no aprueba la decisión de los cuatro sacerdotes. Aunque no han querido manifestarse al respecto, fuentes del episcopado han remitido al discurso que pronunció monseñor Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao, el pasado 25 de noviembre ante el consejo presbiteral.

En aquella ocasión, monseñor Blázquez incidió en la importancia de la comunión eclesial en la Iglesia, que debe primar sobre cualquier opción política.

«Seguramente apreciamos tanto más la unidad eclesial cuanto más probada y laboriosa resulta; también tenemos la experiencia de que la unidad fortalece y consuela, y en cambio la división debilita y enoja. Merece la pena que hagamos todos los esfuerzos por la concordia interna y visible», afirmó el prelado.

«En nuestra diócesis, y más o menos en nuestras parroquias, hay cristianos con diversas opciones culturales, políticas y sociales, que son en principio legítimas», observó monseñor Blázquez. «La unidad de la Iglesia no se asienta en la ideología de un partido o de un sindicato, ni en una sensibilidad cultural», apostilló.

Monseñor Blázquez pidió que «nada recorte nuestra pertenencia universal». «¡Que todos nos puedan considerar confiadamente como sus sacerdotes! Debemos evitar en nuestra predicación, en los encuentros de formación, en los escritos pastorales y en otras intervenciones públicas como sacerdotes caer en posturas partidistas», prosiguió.

El prelado también citó la «Gaudium et Spes» en su número 43: «La misión propia que Cristo confió a su Iglesia no es de orden político, económico o social; el fin que le asignó es de orden religioso».

Por otra parte, Rafael Higueras, canonista del obispado de Jaén, recuerda que «el canon 285 del Código de Derecho Canónico da, entre las actividades prohibidas a los clérigos (párrafo tercero), los ejercicios de potestad civil, dentro de lo que se incluye toda actividad de representación política. Además no existe dispensa prevista para esta prohibición, de manera que el único que podría levantarla es el propio legislador, es decir, el Papa, y no un obispo».

Respecto a la valoración de este gesto de los sacerdotes como acto de solidaridad hacia las víctimas de la violencia en el País Vasco, Higueras comenta: «Es laudable la intención y hay que solidarizarse sin duda alguna, pero el fin no justifica los medios. Este tipo de actuación política es propio de los seglares, y no del estado clerical. Lo que debemos hacer los sacerdotes es animar, y no sustituir, a los fieles laicos a que asuman esa responsabilidad, que sí es propia de su estado».