El obispo Munilla en las favelas: "es emocionante la hospitalidad de los pobres"

El prelado de San Sebastián narra sus primeras impresiones desde Brasil

Roma, (Zenit.org) Redacción | 1461 hits

Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián, ya se encuentra en Brasil para vivir la Jornada Mundial de la Juventud. El responsable de pastoral juvenil de la Conferencia Episcopal Española ha escrito sus primeras impresiones sobre lo que está viviendo en la periferia de Sao Paolo.

“Estamos acogidos en la parroquia de Santa Luzia de la diócesis de Campo Olimpo, que es la periferia de Sao Paolo (que a su vez la mayor urbe de Brasil, con más de 24 millones de habitantes contando con las poblaciones de la periferia que están unidas)".

En el texto de monseñor Munilla explica que la parroquia en la que están acogidos es de extracto social muy humilde, y un 30% de su población viven en favelas. Los demás en casas legalizadas, aunque muy humildes. "Nos han acogido no digo bien, sino increíblemente bien. Es emocionante ver la hospitalidad de los pobres" afirma el prelado.

Sobre la situación del barrio cuenta que la presencia de sectas es fortísima. "El 50 % de la población está en sectas, y el otro 50% es católica. El número de sectas es altísimo. El párroco dice que hay más de cien sectas creadas en este barrio".

Continúa el obispo narrando cómo están viviendo los días previos a la JMJ: "nos explicaron con detalle el funcionamiento de la pastoral parroquial, en la que hay de todo (Renovación Carismática, Legión de María, Apostolado de la oración, grupos vicencianos de CARIDAD, grupos de pastoral juvenil, etc). Después fuimos a las favelas donde jugamos un partido de fútbol con los chavales, que nos dieron la revancha a los españoles, pero volvimos a perder… ¡Impresionante cómo pueden jugar al fútbol unos mocosos descalzos! Luego entramos en una favela a rezar el rosario, metidos como pudimos en varias habitaciones. Lo hicimos en la favela de una familia en la que habían matado a dos hijos en un tiroteo. La madre nos había preparado una merienda para después del Rosario, y luego hicimos una fiesta con bailes a la que asistieron los miembros católicos de las favelas vecinas (también al Rosario). Todo el mundo bailaba, cada uno en el cubículo en que se encontrase, porque era imposible que cupiésemos en el mismo habitáculo".

También se muestra impresionado por la devoción con la que viven la fe "no os podéis ni imaginar cómo acogían la presencia del obispo entre ellos, y  son más ‘devotos’ que nuestras monjas de clausura".

"Salimos de la favela ya de noche (aquí estamos en invierno y anochece para las 18:00) y era impresionante caminar sin luz por aquellos lugares (eso sí, siempre estamos acompañados por la organización de la parroquia, y estamos muy seguros). Tuvimos una Eucaristía a las 20:00 en la parroquia, a la que asistió muchísima gente del barrio. Impresionante cómo se puede compaginar tanta ‘devoción’ con tanta fiesta en la eucaristía (guitarras eléctricas y batería inclusive). Al mismo tiempo, todo super solemne, con monaguillos con sotana roja y roquete incluido. Al terminar la eucaristía, unos diez minutos de cantos y baile en la iglesia con toda la gente que no terminaba de marcharse, por la música religiosa tan animada", continúa narrando.

Así mismo explica que están acogidos de dos en dos, o de tres en tres, en hogares de la zona. "Allí desayunamos, comemos y cenamos; aunque también hemos hecho una comida conjunta", señala monseñor Munilla.

Para finalizar menciona cuatro puntos como conclusión de la experiencia. "Los pobres nos evangelizan", "la Iglesia está más viva que nunca, a pesar del reto de las sectas", "si no os hacéis como niños no entraréis en el Reino de Dios" y "te doy gracias Padre, porque estas cosas se las has ocultado a los sabios e inteligentes y se las has revelado a la gente sencilla...."