El obispo no es un «manager», es un «misionero de la esperanza» cristiana

Presentado a la prensa el encuentro internacional de Obispos en Roma

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CIUDAD DEL VATICANO, 10 oct (ZENIT.org).- Doscientos obispos de los cinco continentes se han reunido tres días en Roma para reflexionar sobre el próximo Sínodo general del año 2001 que afrontará precisamente el tema de «la identidad y misión del obispo».



Para explicar los objetivos y alcance del encuentro, se celebró esta mañana en el Vaticano una rueda de prensa en la que participó, entre otros, el secretario de la Congregación vaticana para los Obispos, el arzobispo Francesco Monterisi.

El prelado explicó que «esta iniciativa del Ateneo universitario Pontificio "Regina Apostolorum" ha sido apoyada por la Congregación para los Obispos, que lo ha considerado como una ayuda para la preparación del Sínodo». Y aclaró que no se trata de un encuentro institucional, pues los obispos participan a título personal.

Al afrontar los argumentos que se están discutiendo en la preparación del Sínodo del año 2001, Monterisi explicó que «el obispo no es un "manager", en el sentido que no sólo gestiona una diócesis, sino que ante todo es un misionero y un servidor de la Esperanza» cristiana.

En la rueda de prensa de presentación de este encuentro, único en la historia, intervino el padre Caesar Atuire, director de la revista «Sacerdos», quien constató que en la renovación traída a la Iglesia católica, por este año santo, el Papa ha querido organizar este Jubileo de los obispos, --el lo llamó «un gran cenáculo» con los sucesores de los apóstoles reunidos en oración junto a María--. La cita se ha convertido, de este modo, en un momento decisivo para «que tenga lugar la primavera del cristianismo deseada por el Santo Padre».

El arzobispo de Bombay (India), monseñor Ivan Dias, quien también intervino en el encuentro con la prensa, explicó que «este congreso es muy útil, pues permite profundizar en el papel del obispo, como padre de todos, no sólo de los católicos: pastor de todos aquellos que se encuentran en el territorio de su diócesis».

Para explicarse, puso como ejemplo el caso de su inmensa arquidiócesis. «Es verdad que sólo somos el 3 por ciento de la población, pero cubrimos el 20 por ciento de la educación primaria, el 10 por ciento de los programas de alfabetización, el 30 por ciento de los programas de acogida y asistencia a los enfermos de sida, a los leprosos y a los discapacitados. Por este motivo, somos respetados y cada vez más personas quieren mandar a sus hijos a las escuelas católicas».