El objetivo del Papa para la Iglesia en Latinoamérica: que sea el «continente del amor»

El portavoz vaticano analiza el discurso de inauguración de Aparecida

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ROMA, domingo, 20 mayo 2007 (ZENIT.org).- El discurso de Benedicto XVI de inauguración de la V Conferencia General (VCG) del Episcopado de Latinoamérica y El Caribe ha querido hacer del «continente de la esperanza» también el «continente del amor», explica el padre Federico Lombardi S.I., director de la Sala de Prensa de la Santa Sede.



Es la síntesis que el sacerdote sugiere en su editorial de la última cita de «Octava Dies», semanario producido por el Centro Televisivo Vaticano, del que es también director.

En el encuentro del 13 de mayo con los representantes de todo el episcopado latinoamericano -reunidos en el brasileño Santuario de Aparecida por la VCG-, «Benedicto XVI ha invocado la asistencia del Espíritu Santo junto a un gran número de fieles en la Misa inaugural, evocando en una espléndida homilía los albores de la Iglesia naciente», recuerda el portavoz vaticano.

«El discurso de apertura del Papa, muy amplio, pero pronunciado con extraordinaria vivacidad y eficacia, ha trazado un marco vasto y articulado para la labor de la Asamblea, respondiendo a las vivas expectativas de orientación sobre temas fundamentales -constata-: la relación entre el anuncio de la fe y las culturas, el centro de la fe, la problemática pastoral planteada por las sectas, la relación entre el deber de la Iglesia y la construcción de la justicia en el ámbito social y político, la visión cristiana de la familia».

«Discurso en línea con el magisterio precedente, pero caracterizado por el “estilo Ratzinger” en su rasgo sistemático y lineal, en su profundidad conceptual y en algunos temas cruciales, como la reafirmación de una visión de la realidad y de la vida de la que Dios no debe ser marginado, y no puede serlo si no queremos correr riesgos gravísimos para la humanidad de hoy y de mañana», añade el padre Lombardi.

«Líneas guía para un continente que, gracias a su historia de fe, es –como dice el Papa- no sólo “continente de la esperanza”, sino también “continente del amor”. ¡Buen trabajo, por lo tanto, para la Conferencia de Aparecida!».