El Óbolo de San Pedro por tarjeta de crédito e Internet

Ayuda en particular a Iglesias pobres y a poblaciones afectadas por catástrofes

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 27 junio 2005 (ZENIT.org).- El próximo 29 de junio, solemnidad de los santos Pedro y Pablo, se celebrará la Jornada de la Caridad del Papa, en la que cada católico es invitado a colaborar --el Óbolo de San Pedro-- con las obras de ayuda del Santo Padre a favor de los más pobres.



Con este motivo, en muchos países se ha hecho este domingo pasado, las diócesis destinan la colecta de la misa para la caridad de Benedicto XVI.

Recientemente, la Santa Sede ha ofrecido posibilidades para destinar directamente estos donativos gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación.

La página web del Vaticano (http://www.vatican.va) ha creado una sección especial, «Óbolo de San Pedro», en su página de acogida en los diferentes idiomas, que ofrece la posibilidad de contactar directamente a la Oficina del Óbolo de San Pedro. El número de teléfono es (+39) 06 6988 48 51.

En esa misma sección, se ofrece también la posibilidad de ofrecer el donativo a través de tarjeta de crédito, comunicando los propios datos por fax.

La ayuda tradicional puede hacerse llegar escribiendo directamente a Benedicto XVI a la dirección postal 00120 - Ciudad del Vaticano.

En el año 2003 el Óbolo de San Pedro recogió 55.842.854 dólares (45.096.388 euros) que Juan Pablo II destinó a intervenciones de caridad a favor de las comunidades eclesiales del tercer mundo y para ayudar a poblaciones flageladas por guerras o catástrofes naturales.

Esta cifra supone un aumento del 5,7% con respecto al año 2002. En unos días se tendrán los datos exactos del dinero recogido por el Óbolo de San Pedro en el año 2004.

Además de la colecta efectuada en las diócesis de todo el mundo y de las ofertas espontáneas de fieles de todo el mundo, el Óbolo comprende las contribuciones de congregaciones e instituciones religiosas, así como de fundaciones católicas.

El origen histórico del Óbolo de San Pedro se remonta a finales del siglo VIII, cuando los anglosajones se convirtieron al cristianismo y como signo de unión con el obispo de Roma decidieron enviar de manera estable una contribución al Santo Padre, explica esta página.

Así nació el «Denarius Sancti Petri» (Limosna a San Pedro), que pronto se difundió por los países europeos, costumbre que fue regulada por el Papa Pío IX en la Encíclica «Saepe Venerabilis» (5 de agosto de 1871).