El Ordinariato australiano alienta la paz y la unidad

Entrevista con monseñor Peter Elliott, delegado de los obispos australianos

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MELBOURNE, jueves 27 de enero de 2011 (ZENIT.org).- El próximo establecimiento de un ordinariato para los anglicanos australianos que desean entrar en la Iglesia católica ha encendido la esperanza de una mayor paz y unidad, afirma el obispo auxiliar de Melbourne, monseñor Peter Elliott.

Monseñor Elliott, delegado de la Conferencia de los Obispos Católicos de Australia para el Ordinariato, y él mismo un ex anglicano, explicó a ZENIT que hay un sentimiento de entusiasmo y anticipación entre quienes buscan unirse al ordinariato, tal y como estipula la Anglicanorum Coetibus.

El Comité para la preparación del Ordinariato australiano se formó hace apenas un mes. El mes que viene, tendrá lugar un encuentro nacional para los interesados en saber más sobre él. Se espera que el Ordinariato sea establecido este año.

En esta entrevista con ZENIT, monseñor Elliott habla sobre los desafíos y esperanzas que rodean a este Ordinariato, su impacto en el ecumenismo, y cómo puede ayudar a los católicos a crecer en la fe.

- ¿Puede hablarnos de los planes para el establecimiento del nuevo Ordinariato en Australia?

Monseñor Elliott: Los planes van adelante más despacio que en el Reino Unido. Pero la situación es más compleja.

En primer lugar, está el reto de la geografía - Australia tiene el mismo tamaño que los Estados Unidos.

Tenemos que reunir grupos que están dispersos, incluso aislados. ¡Como delegado episcopal de la Conferencia de los obispos, mis puntos por volar con frecuencia están aumentando rápidamente!

Luego, dos grupos bastante distintos tienen que unirse: varios clérigos y laicos anglicanos en la oficial Iglesia Angligana de Australia (ACA) y muchos miembros de la Iglesia Católica Anglicana de Australia (Traditional Anglican Communion: TAC) . Ambos grupos comparten una herencia anglo-católica, pero su historia es distinta.

Uno de los frutos del Ordinariato sería su unión en una sola comunidad.

- ¿Cómo se incluirá a la comunidad de antiguos anglicanos de Japón en el Ordinariato?

Monseñor Elliott: Esta posibilidad está sólo en sus primeras etapas, así que no puedo dar más detalles.

- ¿Cuál ha sido el ambiente general entre quienes buscan formar parte del Ordinariato?

Monseñor Elliott: Hay un sentimiento de entusiasmo y anticipación entre esos anglicanos australianos.

En los últimos 20 años han sufrido por sus principios católicos, confrontados y dejados de lado en serios asuntos doctrinales y morales.

En este país, no se había tomado ninguna disposición pastoral para esta buena gente en la Iglesia oficial. Tenían que aceptar el nuevo orden o arreglárselas si mismos. Aún se les considera injustamente como “anglicanos desafectos".

Al mismo tiempo, quienes pusieron en marcha parroquias y diócesis anglicanas independientes (TAC) sufrieron el rechazo y el ridículo, y han hecho muchos sacrificios por seguir sus conciencias.

En ambos círculos, empezaban a ver que la generosa oferta del Santo Padre significa paz y unidad. Están estudiando diligentemente el Catecismo de la Iglesia Católica – un buen ejemplo para todos nosotros.

- ¿Puede decir algo sobre las relaciones interreligiosas con la Iglesia Anglicana en Australia? ¿Qué tipo de respuestas ha oído de parte de los anglicanos que no desean convertirse en católicos?

Monseñor Elliott: A nivel general, las relaciones entre católicos y anglicanos en Australia son buenas.

El Ordinariato no dañará al ecumenismo.

El último año tuve la oportunidad de dirigir los círculos oficiales de diálogo de anglicanos y católicos. Cuando expliqué el Ordinariato hubo una respuesta amistosa y cortés. Siguió una interesante conversación teológica, pero no hubo una reacción negativa.

Tenemos que hacer distinciones entre los anglicanos que no tienen deseos de volver al catolicismo. Los evangélicos han mandado mensajes de buena voluntad. Ellos honestamente creen que todos los anglo-católicos deberían volver a la unidad con Roma.

Muchos anglicanos parecen indiferentes, creyendo que el ordinariato será pequeño, al menos al principio. Un obispo anglicano se enfadó con la oferta del Papa, pero fue enseguida corregido por otro obispo evangélico.

Aquí se ve lo que expresamos como “elefante en la habitación de al lado” en el mundo del anglicanismo, el gran número de evangélicos, particularmente en Sydeny y Nigeria, pero también en otros sitios. Qué harán estos comprometidos cristianos que creen en la Biblia es un misterio. Después de que los odirnariatos tomen forma, estos evangélicos decidirán el futuro de la comunión anglicana.

- ¿Qué significa esto para usted personalmente, como antiguo anglicano?

Monseñor Elliott: Tengo en mi vida un sentido muy fuerte de lo que el Beato John Henry Newman definió como una “providencia particular”.

Mi acogida en la Iglesia celebrada en 1968 en Oxford, cobra hoy más sentido que nunca.

Mi tarea es ayudar a los anglicanos de tradición católica a tomar el mismo camino de unidad y paz en Cristo.

.Pero mi lema episcopal es "Parare vias eius" , es decir preparar sus caminos. Estas palabras de Benedictus tiene hoy un significado más profundo y más centrado.

Hay también un matiz de tristeza, ojalá mis queridos padres, el reverendo Leslie Llewelyn Elliot y June Elliot, hubieran vivido para ver estos días. Sé que están rezando por los ordinariatos. No existen los suburbios en el cielo.

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Para más información: http://www.friendsoftheanglicanordinariate.com/

Por Genevieve Polloc