El padre Avery Dulles, de la modesta sotana al rojo púrpura

Teólogo jesuita, hijo del secretario de Estado de Eisenhower

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NUEVA YORK, 22 enero 2001 (ZENIT.org).- El padre Avery Dulles se preguntaba ayer, una vez hecho público su nombramiento como cardenal por parte de Juan Pablo II, cómo equilibrar su modesta sotana de estudioso jesuita con el ropaje ceremonial de su nuevo papel como purpurado de la Iglesia.



El padre Dulles es, sin duda, una de las sorpresas del anuncio de los nuevos 37 cardenales que Juan Pablo II creará en el próximo consistorio del 21 de febrero próximo. Una sorpresa que ha creado amplio eco en su país natal, Estados Unidos. El «New York Times», por ejemplo, ha dedicado hoy un interesante artículo a este personaje firmado por Robert D. McFadden..

Vástago de un conocida familia diplomática --hijo de John Foster Dulles, secretario de Estado de Eisenhower-- y destacado teólogo católico ha tenido que afrontar muchos desafíos en sus 82 años, desde el testimonio en tiempos de agnosticismo hasta la relación entre el dogma y el ecumenismo en un mundo cada vez más secularizado. Es el primer teólogo estadounidense que llega al cardenalato directamente sin haber tenido una responsabilidad pastoral.

«Ser nombrado cardenal no es solamente un honor sino por muchos motivos es también un desafío --dijo ayer el padre Dulles en una rueda de prensa en Manhattan--. A mi relativamente avanzada edad, tendré que intentar aprender cómo comparecer en una ceremonia cardenalicia. Estoy mucho más acostumbrado a mis modos informales y plebeyos».

Actualmente profesor de religión y sociedad en la Fordham University, en el Bronx, el teólogo jesuita ha dicho que su nombramiento es «sobre todo honorario» ya que tiene dos años más del límite de edad para ser elector de un nuevo Papa. Mientras llega la ceremonia de creación de los nuevos cardenales, indicó que seguirá escribiendo, enseñando y leyendo. Es autor de 21 libros y 650 artículos y ensayos en su mayor parte de teología.

Ha enseñado en tres universidades estadounidenses, ha sido profesor visitante en otros 15 centros universitarios, ha recibido 21 doctorados «honoris causa» y muchos premios en Educación y Teología.

El padre Dulles --subraya el articulista del «New York Times»-- ha empleado gran parte de sus energías como profesor a explicar las reformas postconciliares y la misión del papado, que siempre ha defendido. Ha sido una voz que ha comunicado el pensamiento de la Iglesia en un país, donde muchos católicos e incluso sacerdotes han cuestionado la posición del pontífice en temas como el aborto, el control de natalidad, el celibato sacerdotal y la ordenación de mujeres, entre otros.

Otra faceta interesante de la biografía del padre Dulles es que es un converso al catolicismo. Su padre era presbiteriano y su abuelo un teólogo liberal presbiteriano. Y no le falta una pizca de intriga en la componente familiar: su tío, Allen Dulles, dirigió las labores de espionaje durante la II Guerra Mundial y posteriormente estuvo al frente de la CIA. Otros antecesores, antes que su padre, llegaron también a la cima de la carrera diplomática en Estados Unidos.

Estudió en escuelas de Nueva York, Suiza e Inglaterra, no estrictamente presbiterianas. «Nunca fui muy protestante», subrayaba ayer. Cuando entró en la Universidad de Harvard, en 1936, se confesaba agnóstico y se convirtió al catolicismo en 1940.

Reconoce que su conversión causó un auténtico shock a su familia y amigos pero, confiesa, «es la mejor decisión que hice en mi vida». Indicó que su padre, gradualmente, empezó a respetar a los católicos, especialmente cuando se entrevistaba con ellos de manera oficial. Tras su graduación universitaria, prestó servicios de inteligencia en la reserva naval y en 1945 fue condecorado por su trabajo de comunicación con la Armada Naval francesa. Ingresó en la Compañía de Jesús en 1946 y fue ordenado sacerdote en 1956 por el cardenal Francis Spellman de NuevaYork.

Ente sus publicaciones más destacadas, están los libros: «Models of the Church» (Doubleday, 1974), «A Church to Believe In: Discipleship and the Dynamics of Freedom» (Crossroad, 1982), y «The Reshaping of Catholicism» (Harper & Row, 1987).