El Papa a las Iglesias orientales católicas: conservar vuestra identidad

Al terminar el Congreso por los 20 años del Código de Derecho Católico Oriental

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ROMA, domingo 10 de octubre de 2010 (ZENIT.org).- Las Iglesias orientales católicas están llamadas a “conservar su propia identidad, que es al mismo tiempo oriental y católica” y a llevar adelante “con nuevo vigor apostólico la misión a ellas confiada”.

Así lo dijo el Papa Benedicto XVI al recibir el sábado por la mañana, en el Vaticano, a los participantes en el Congreso de estudio celebrado con motivo del vigésimo aniversario de la promulgación del Código de Derecho Canónico Oriental.

El Código de Derecho Canónico Oriental, promulgado en 1990, contiene la disciplina común a las 23 Iglesias sui iuris de la Iglesia católica, integrada en las cinco grandes tradiciones orientales – alejandrina, antioquena, armenia, caldea y bizantina – y establece la plena igualdad de todas las Iglesias de Oriente y de Occidente.

Este vigésimo aniversario – dijo Benedicto XVI – es una ocasión para “ver en qué medida el Código ha tenido efectivamente fuerza de ley para todas las Iglesias orientales sui iuris y cómo ha sido traducido en la actividad de la vida cotidiana”, como también “en qué medida la potestad legislativa de cada Iglesia sui iuris ha provisto a la promulgación del propio derecho particular, teniendo presentes las tradiciones de su propio rito, como también las disposiciones del Concilio Vaticano II”.

A propósito de esto – añadió – los sacri canones de la Iglesia antigua, que inspiran la codificación oriental vigente, “estimulan a todas las Iglesias orientales a conservar su propia identidad, que es al mismo tiempo oriental y católica”.

“Al mantener la comunión católica, las Iglesias orientales católicas no pretendían de hecho renegar de la fidelidad a su tradición – precisó el Papa –. Como muchas veces se ha reafirmado, la ya realizada unión plena de las Iglesias orientales católicas con la Iglesia de Roma no debe comportar para estas una disminución de la conciencia de su propia autenticidad y originalidad”.

“Por tanto, la tarea de todas las Iglesias orientales católicas es la de conservar el patrimonio común disciplinar y alimentar sus propias tradiciones, riqueza para toda la Iglesia”.

Los propios sacri canones de los primeros siglos de la Iglesia – subrayó el Papa – “constituyen en gran medida el fundamental y mismo patrimonio de disciplina canónica que regula también a las Iglesias ortodoxas. Por tanto, las Iglesias orientales católicas pueden ofrecer una contribución peculiar y relevante al camino ecuménico”.

Antes del discurso papal, en su saludo, monseñor Francesco Coccopalmerio, presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, había confirmado el compromiso de su dicasterio de “ayudar a las Iglesias sui iuris a ser un puente, también con ayuda del Código, de cara a las Iglesias ortodoxas de cara a la anhelada comunión plena para hacer un frente común, en una virtuosa sinergia, ante los desafíos de la época contra las fuerzas del neopositivismo que lleva, lo sabemos, a un funesto relativismo de pensamiento y de vida”.