El papa a los obispos del CELAM: Más pobreza, mansedumbre y no a la "psicologí­a de prí­ncipes"

Monseñor Aguiar le agradece por el dinamismo que ha generado entre los pastores latinoamericanos

Río de Janeiro, (Zenit.org) Redacción | 2773 hits

Al inicio de la reunión del Comité de Coordinación del CELAM con el santo padre este domingo en Río de Janiero, el presidente del CELAM, monseñor Carlos Aguiar Retes, arzobispo de Tlalnepantla, México, dirigió un saludo al papa en el que reconoció que el “Espíritu del Señor Jesús ¡ha estado grande con la Iglesia!” al propiciar la elección del santo padre. “El entusiasmo y la entrega expresada por el Pueblo de Dios mostrando alegría y confianza en Usted, santo padre, me hacen considerar que se ha desatado un fuerte dinamismo del Espíritu Santo al que debemos corresponder los pastores, dando lo mejor de cada uno de nosotros para renovar la Iglesia y ponerla en el camino adecuado para que cumpla su misión de testimoniar en el mundo de hoy el amor misericordioso de Dios Padre revelado en Jesucristo, Nuestro Redentor”, destacó.

El arzobispo admitió que “estamos en un momento crucial, los desafíos del cambio de época que vivimos exigen el replanteamiento de las actitudes, estructuras, y actividades pastorales en fidelidad a Cristo y al hombre contemporáneo. Para ello, debemos discernir los signos de los tiempos escuchando lo que el Espíritu Santo dice a las Iglesias”. Al concluir su mensaje pidió al papa Francisco su orientación a los obispos “para cumplir, conforme a la voluntad de Dios Padre, nuestra misión de sucesores de los apóstoles, a la que fuimos llamados para servir a la Iglesia, anunciando y testimoniando el Reino de Dios en el mundo de hoy”. (Cf. Discurso del presidente del Celam)

Desafíos para la Iglesia

Por su parte el papa Francisco dirigió a los obispos y secretarios del CELAM un mensaje en el que destacó desafíos para la Iglesia, actitudes a asumir y delineó el perfil del discípulo-misionero así como de los obispos. 

Refiriéndose a los desafíos vigentes de la misionariedad discipular, el papa señaló la renovación interna de la Iglesia y el diálogo con el mundo actual.

Advirtió sobre algunas tentaciones ante las que puede ceder la Iglesia como la ideologización del mensaje evangélico, el funcionalismo  y el clericalismo.

Refiriéndose a las características del discípulo-misionero el Papa indicó que “es un des-centrado: el centro es Jesucristo, que convoca y envía. El discípulo es enviado a las periferias existenciales”.

El papa planteó que “existen en América Latina y El Caribe pastorales ‘lejanas’, pastorales disciplinarias que privilegian los principios, las conductas, los procedimientos organizativos… por supuesto sin cercanía, sin ternura, sin caricia”. “Se ignora la ‘revolución de la ternura’ que provocó la encarnación del Verbo”, dijo el santo padre. “Hay pastorales planteadas con tal dosis de distancia que son incapaces de lograr el encuentro: encuentro con Jesucristo, encuentro con los hermanos”, admitió. “Este tipo de pastorales a lo más pueden prometer una dimensión de proselitismo pero nunca llegan a lograr ni inserción eclesial ni pertenencia eclesial. La cercanía crea comunión y pertenencia, da lugar al encuentro. La cercanía toma forma de diálogo y crea una cultura del encuentro”, puntualizó.

El perfil de un obispo

Refiriéndose a  los obispos, quienes conducen la pastoral, la Misión Continental (sea programática como paradigmática), el papa destacó que “el obispo debe conducir, que no es lo mismo que mandonear”.

Por último, el papa Francisco delineó una especie de perfil del obispo: “los obispos han de ser pastores, cercanos a la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre; pacientes y misericordiosos. Hombres que amen la pobreza, sea la pobreza interior como libertad ante el Señor, sea la pobreza exterior como simplicidad y austeridad de vida. Hombres que no tengan “psicología de príncipes”. Hombres que no sean ambiciosos y que sean esposos de una Iglesia sin estar a la expectativa de otra. Hombres capaces de estar velando sobre el rebaño que les ha sido confiado y cuidando todo aquello que lo mantiene unido: vigilar sobre su pueblo con atención sobre los eventuales peligros que lo amenacen, pero sobre todo para cuidar la esperanza: que haya sol y luz en los corazones. Hombres capaces de sostener con amor y paciencia los pasos de Dios en su pueblo”.

Participaron en la reunión, entre otros, los obispos uruguayos monseñor Carlos Collazzi (obispo de Mercedes) y monseñor Pablo Galimberti (obispo de Salto). Monseñor Collazzi participó en la reunión en su carácter de presidente del Comité Económico del CELAM, en tanto que monseñor Galimberti lo hizo como obispo miembro del Cono Sur del Departamento de Justicia y Solidaridad del CELAM.

Fuente: Conferencia Episcopal del Uruguay

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