El Papa a los seminaristas: es posible ser fiel a la propia vocación

“Si Dios quiere la vocación, es Él el que la sostiene”

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ROMA, martes 27 de septiembre de 2011 (ZENIT.org).- Aunque el mundo cambie, es posible permanecer fiel a la vocación sacerdotal; lo afirmó el Papa el pasado sábado, en un discurso espontáneo a cerca de sesenta seminaristas, con quienes celebró un encuentro en la capilla del Seminario de Friburgo.

Este era el único discurso, de todos los que pronunció durante su viaje apostólico a Alemania, que el Papa no llevaba escrito previamente, y cuya transcripción fue publicada por L'Osservatore Romano en su edición italiana de ayer lunes.

Benedicto XVI mantuvo un encuentro muy familiar con un nutrido grupo de seminaristas, y aún lamentó que, por exigencias de la agenda del viaje papal, no pudiese ser, como a él le gusta, un momento de diálogo.

Los seminaristas habían presentado al Papa una carta en la que mostraban sus propias reflexiones y preocupaciones, basándose en su Carta a los Seminaristas (ver www.zenit.org/article-36937?l=spanish), escrita con motivo del Año Sacerdotal.

“Realmente me ha tocado el corazón cómo habéis reflexionado sobre mi carta, y de ella habéis desarrollado vuestras preguntas y respuestas; con qué seriedad acogéis lo que he intentado proponer y, en base a esto, desarrolláis vuestro propio camino”, reconoció Benedicto XVI.

Qué es un seminario

En respuesta a sus inquietudes, el Papa explicó cuál es el significado del tiempo que un aspirante a sacerdote pasa en el seminario.

Tomó al respecto una cita del evangelio de Marcos sobre la institución de los Doce, que refleja una doble voluntad de Jesús sobre sus discípulos: “estar con él” y “ser enviados” a una misión.

La contraposición entre ambas voluntades es solo aparente, explicó el Papa a los jóvenes: “como sacerdotes debemos salir a los múltiples caminos en los que se encuentran los hombres, para invitarles a su banquete nupcial. Pero sólo podemos hacerlo permaneciendo siempre junto a Él”.

“Y aprender esto, este salir fuera, ser enviados, junto con estar con Él, permanecer junto a Él, es – creo – precisamente lo que tenemos que aprender en el seminario”.

El seminario, explicó el Papa, es “un tiempo para ejercitarse; ciertamente también para discernir y aprender”. La vocación, subrayó, “debe ser confirmada, y de esto forma parte además la vida comunitaria y forma parte naturalmente el diálogo con los guías espirituales que tenéis, para aprender a discernir lo que es su voluntad”.

Confianza

Otro de los aprendizajes fundamentales del seminario, añadió Benedicto XVI, es “aprender la confianza”, en Cristo, aprender a confiarle la propia vocación: “si Él lo quiere realmente, entonces puedo confiarme a Él”.

En el mundo cambiante de hoy, “en el que los vínculos humanos se rompen porque tienen lugar nuevos encuentros, se hace cada vez más difícil creer: yo resistiré toda la vida”, reconoció el Papa, admitiendo que ya en su época de seminarista “no era fácil imaginar cuántas décadas Dios habría querido darme, cuánto habría cambiado el mundo”.

“¿Perseveraré con Él, tal como le prometí?... Es una pregunta que, precisamente, exige la comprobación de la vocación, pero después – más reconozco: sí, Él me quiere – también la confianza”.

Si Cristo quiere esa vocación, no la dejará morir, dijo el Papa: “si me quiere, entonces también me sostendrá; en la hora de la tentación, en la hora del peligro estará presente y me dará personas, me mostrará caminos, me sostendrá”.

“La fidelidad es posible, porque Él está siempre presente, y porque Él existe ayer, hoy y mañana; porque Él no pertenece sólo a este tiempo, sino que es futuro y puede sostenernos en todo momento”, subrayó.

Palabra e Iglesia

El Papa concluyó su intervención subrayando dos aspectos más de la vida del seminario: el de la importancia de aprender a vivir “con la Palabra”, y el de aprender qué significa “ser Iglesia”.

Respecto al primer aspecto, afirmó que la clave de poder escuchar a Cristo es “aprender a escucharle de verdad – en la Palabra de la Sagrada Escritura, en la fe de la Iglesia, en la liturgia de la Iglesia – y aprender el hoy en su Palabra”.

“En la exégesis aprendemos muchas cosas sobre el ayer: todo lo que existía entonces, qué fuentes hay, que comunidades existían, etc. También esto es importante. Pero más importante es que en este ayer nosotros aprendemos el hoy”, afirmó.

Si uno vive con la Palabra, se da cuenta de que ésta “no está lejos en absoluto, que es actualísima, está presente ahora, se refiere a mí y se refiere a los demás. Y entonces aprendo también a explicarla. Pero para esto se necesita un camino constante con la Palabra de Dios”.

Respecto a aprender a ser Iglesia, el Papa subrayó que sólo en el “nosotros” es posible creer en Cristo.

“A veces digo: san Pablo escribió: “la fe viene de la escucha” – no del leer. Necesita también de la lectura, pero viene de la escucha, es decir, de la palabra viviente, de las palabras que los demás me dirigen y que puedo escuchar; de las palabras de la Iglesia a través de todos los tiempos, de la palabra actual que ésta me dirige mediante los sacerdotes, los obispos y los hermanos y hermanas”, afirmó.

Este ejercitarse en el “soportarse mutuamente” de las cartas paulinas, afirmó Benedicto XVI, “es algo muy importante; aprender a acoger al otro como otro en su diferencia, y aprender que él tiene que soportarme a mí en mi diferencia, para llegar a ser un “nosotros”, para que un día también en la parroquia podamos formar una comunidad”.

“Cuando decimos: 'Nosotros somos Iglesia' – sí, es verdad: somos nosotros, no cualquier persona. Pero el “nosotros” es más amplio que el grupo que lo está diciendo. El “nosotros” es la entera comunidad de los fieles, sí, allí existe, por así decirlo, el juicio de la mayoría de hecho, pero nunca puede haber una mayoría contra los Apóstoles y contra los Santos: esto sería una falsa mayoría”.

“Nosotros somos Iglesia: ¡seámoslo! Seámoslo precisamente en el abrirnos y en el ir más allá de nosotros mismos y en serlo junto con los demás”.

Importancia del estudio

Por último, el Papa habló a los seminaristas de la importancia del estudio y de la buena formación.

“Nuestro mundo hoy es un mundo racionalista y condicionado por la cientificidad, aunque a menudo se trate de una cientificidad sólo aparente. Pero el espíritu de la cientificidad, del comprender, del explicar, del poder saber, del rechazo a todo lo que no es racional, es dominante en nuestro tiempo”.

“Hay en esto algo grande, aunque a menudo detrás se esconde mucha presunción e insensatez”, reconoció el Papa.

Ante esto, la fe “no es un mundo paralelo del sentimiento, que nos permitimos además como un 'plus', sino que es lo que abraza el todo, le da sentido, lo interpreta y le da también las directrices éticas interiores, para que sea comprendido y vivido de cara a Dios y a partir de Dios”.

Por esto, el Papa subrayó la importancia de “estar informados, comprender, tener la mente abierta, aprender”.

Aunque las modas filosóficas cambien, concluyó el Papa, “no es inútil aprender estas cosas, porque en ellas hay también elementos duraderos. Y sobre todo, con ello aprendemos a juzgar, a seguir mentalmente un pensamiento – y a hacerlo de forma crítica – y aprendemos a hacer que, al pensar, la luz de Dios nos ilumine y no se apague”.

“Estudiar es esencial: sólo así podemos hacer frente a nuestro tiempo y anunciarle el logos de nuestra fe”, añadió.