El papa a monseñor Fisichella: "Diles que les quiero mucho"

Mensaje del papa a monseñor Rino Fisichella antes de partir a Rímini al encuentro con los carismáticos

Rimini, (Zenit.org) Rocío Lancho García | 2176 hits

Monseñor Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo por la promoción de la nueva evangelización, celebró ayer por la tarde la eucaristía que concluyó la segunda jornada en la Feria de Rímini de la 36ª Asamblea Nacional de la Renovación Carismática Católica. Después de la señal de la cruz, monseñor Fisichilla dio un mensaje inesperado y que provocó la alegría de las 15.000 personas presentes, dirigió a todos un saludo afectuoso del papa Francisco. "Antes de iniciar esta celebración, os traigo un saludo. Esta mañana, antes de salir, he estado con el papa Francisco. Le he dicho: "Santo padre, dentro de poco me tengo que marchar. Voy a Rímini, donde hay miles y miles de fieles de la Renovación Carismática: hombres, mujeres, jóvenes". El papa con una gran sonrisa me ha dicho: ¡Diles que les quiero mucho! Como si no fuera suficiente, al despedirse ha añadido: "Mire, dígales que les quiero mucho porque yo en Argentina era el responsable. Por eso, a ellos les quiero mucho".

Durante la homilía, monseñor Fisichella se dirigió con palabras afectuosas dando las gracias por la gran obra de nueva evangelización "que ya desde hace tiempo vosotros realizáis pero que se abre delante al compromiso de todos a través del Plan nacional para la nueva evangelización que se os ha entregado y que a partir de este momento se convierte en la brújula con la que trabajar y actuar en el corazón de la Iglesia".

Monseñor Fisichella en una breve y muy concreta predicación habló principalmente de la labor de la nueva evangelización y de Jesús como maestro que nos acompaña y no nos abandona en un mundo en el que muchas veces, el cristiano debe caminar contracorriente.

Continuó recordando que Jesús es el camino, la verdad y la vida, es la "revelación" que indica el recorrido que Dios desde siempre ha diseñado para nosotros. "La pregunta de Tomás es la nuestra: Señor, tu eres el camino, pero ¿cómo podemos conocerlo? El secreto de nuestra existencia, la plena realización de la felicidad, se tiene en la medida en la que conocemos el plan de Dios sobre nosotros y lo ponemos en práctica. Pero no siempre lo que el corazón comprende encuentra una plena y concreta realización". Sobre esta "realización" matizó que está solo en Cristo que nunca nos deja solos: "El camino nos permite conocer quien somos, donde esta yendo, indicarnos la meta. La nueva evangelización nos llama a hacer nuestra la certeza de la fe, a fundar la vida en Jesús". El testimonio no puede, por tanto, prescindir del anuncio de la esperanza, de la resurrección que se contrapone a la tendencia de la cultura de la muerte, en el que la falta de Dios quita la perspectiva y orientación al futuro. "Debemos hacernos peregrinos: la meta es Él, Jesús. Y en esta meta debemos encontrarnos a nosotros mismos".