El Papa a una parroquia: A pesar del terrorismo, estamos en manos de Dios

Festiva visita a una comunidad de las afueras de Roma

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CIUDAD DEL VATICANO, 18 noviembre 2001 (ZENIT.org).- Juan Pablo II volvió a abandonar este domingo los muros vaticanos para visitar una de las parroquias de su diócesis, Roma, e invitar a los fieles de esa comunidad a superar toda forma de miedo y angustia comprensible en los momentos actuales con la confianza en Dios.



El pontífice invitó a los fieles de la parroquia de San Alejo, situada en las afueras de Roma, en el barrio de Case Rosse, a abrir sus corazones «a la consoladora certeza de que la vida y la historia de los hombres, a pesar de las tragedias, permanecen sólidamente en las manos de Dios»,

«A quien ponga su confianza en Él, el Señor promete la salvación: " no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza"» (cf. Lucas 21, 18), recordó a los 400 feligreses que cabían apretujados en el recién estrenado templo.

El encuentro se caracterizó por la espontaneidad, en especial de los centenares de personas que al no caber en la iglesia siguieron la eucaristía a través de grandes pantallas desafíando el frío de la mañana.

Uno de los jóvenes, al saludarle, tomó la palabra y con lenguaje típico de su edad, dijo al anciano Papa que se mostraba en buena forma: «Ahora estás entre nuestros héroes, y entre los posters de los cantantes y actores colgados de las paredes de nuestra habitación, estás también tú, estrella entre las estrellas».

«Estamos seguros de que no te escandaliza todo esto --añadió el joven con una sonrisa pícara--. ¡Eres demasiado fuerte, Santidad!».

Juan Pablo II respondió sin palabras, con una sonrisa de oreja a oreja. Es la parroquia número 299 de Roma que Juan Pablo II visita en sus 23 años de pontificado.