El Papa acepta la renuncia de Navarro-Valls y nombra nuevo director de la Sala de Prensa vaticana

Al padre Federico Lombardi, S.I., director general de Radio y Centro Televisivo Vaticano

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 12 julio 2006 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha aceptado la renuncia presentada por Joaquín Navarro-Valls como director de la Sala de Prensa de la Santa Sede y ha nombrado para desempeñar tal función al padre Federico Lombardi, S.I., quien seguirá siendo director general de Radio Vaticana y director del Centro Televisivo Vaticano.



La nota difundida el martes por la sala de prensa vaticana recoge explícitamente el agradecimiento del Papa a Navarro-Valls por su largo y generoso servicio.

Por su parte, el periodista español ha mostrado su gran agradecimiento al Santo Padre por haber aceptado su disponibilidad, «manifestada varias veces», «a dejar el cargo de director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede después de tantos años».

«Soy consciente de haber recibido en estos años mucho más de cuanto haya podido dar e incluso de cuanto ahora sea capaz de entender plenamente», reconoce.

El sacerdote jesuita, nuevo portavoz vaticano, ha agradecido al Santo Padre la confianza que le deposita con este nombramiento.

En una carta dirigida a sus compañeros periodistas, el padre Lombardi igualmente transmite su más profundo agradecimiento –también en nombre de sus colegas-- a Navarro-Valls, destacando de éste su largo servicio «con capacidad, inteligencia y dedicación excepcionales».

Y ofrece igualmente todo su empeño en servir al Papa y al trabajo de los periodistas como portavoz vaticano.

Originario de la provincia italiana de Cuneo, donde nació el 29 de agosto de 1942, el padre Lombardi ingresó en 1960 en el noviciado de la provincia turinesa de la Compañía de Jesús en Avigliana.

Se licenció en Filosofía en 1965 en la Facultad filosófica Aloisianum de los Jesuitas en Gallarate (provincia de Varese). Durante los cuatro años siguientes fue asistente de los estudiantes en el Colegio Universitario de los Jesuitas en Turín; en la Universidad local se licenció en Matemáticas.

Fue ordenado sacerdote en 1972. Un año después se licenció en Teología en la Phil.-Teol. Hochshule St Georgen de los Jesuitas en la ciudad alemana de Frankfurt, y pasó a ser miembro del Colegio de Escritores de la revista Civiltà Católica (la publicación más antigua entre las italianas aún activas) y redactor de la misma, hasta responsabilizarse de ella como subdirector en 1977.

Encomendada a los jesuitas, tal revista quincenal fue instituida «perpetuamente» en 1850 por Pío IX, quien la dotó de un estatuto en el que se establece un vínculo especial con la Santa Sede en virtud del cual los borradores de la publicación se envían a la Secretaría de Estado de la Santa Sede para su aprobación definitiva.

De 1984 a 1990 el padre Lombardi fue provincial de la Provincia de Italia de la Compañía de Jesús.

En Radio Vaticana ha sido director de programas de 1991 a 2005, año desde el que es su director general. Es igualmente director del Centro Televisivo Vaticano desde 2001.

Veintidós años ha pasado, por su parte, al frente de la Sala de Prensa de la Santa Sede Joaquín Navarro-Valls.

Originario de Cartagena (España), donde nació en 1936, Joaquín Navarro-Valls, antes de ser periodista, era médico psiquiatra.

Fue presidente de la Asociación de la Prensa Extranjera en Italia, fundador y subdirector de la revista Diagonal, corresponsal de Nuestro Tiempo y del diario español ABC en Italia y Mediterráneo Oriental.

El 4 de noviembre de 1984 –recuerda la emisora pontificia— Juan Pablo II nombró a Navarro-Valls portavoz vaticano.

Su dedicación profesional le ha merecido numerosos premios en estos años.

En la mañana del martes, el alcalde de Roma, Walter Veltroni, ha enviado sendos mensajes --de los que se hace eco la emisora pontifica--: su felicitación al padre Lombardi por su nombramiento, y a Navarro-Valls su agradecimiento: «Ha sido un importante punto de referencia en el extraordinario vínculo que Roma ha tenido con “su”ciudadano honorario Juan Pablo II y después con el nuevo Pontífice. Todos los romanos le recordarán con estima y afecto», le expresa.