El Papa acepta la renuncia del obispo castrense, cuestionado por el gobierno argentino

Por razones de edad, según clara la Santa Sede

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 15 mayo 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral presentada por monseñor Antonio Juan Baseotto C.SS.R., ordinario castrense para Argentina, por razones de edad, según informó este martes la Oficina de Información de la Santa Sede.



El 18 de marzo de 2005, mediante un decreto, el Gobierno argentino retiró su aval, su sueldo y virtualmente su cargo por declaraciones críticas a monseñor Baseotto, que el pasado 4 de abril cumplió 75 años de edad, fecha en la que como indica el Derecho Canónico debía presentar su renuncia al Santo Padre.

El 19 de marzo de 2005, el entonces portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro-Valls, notificó que si el gobierno «impide ejercer el ministerio pastoral a un obispo nombrado legítimamente por la Santa Sede según las normas del derecho canónico y de los acuerdos vigentes, se trataría de una violación de la libertad religiosa, así como de los susodichos acuerdos».

La polémica surgió cuando el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, se manifestó a favor de la despenalización del aborto (la Constitución argentina avala la defensa de la vida humana desde su concepción), el 14 de febrero de 2005, en una entrevista concedida al diario «Página 12».

Tres días después, monseñor Antonio Baseotto, escribió al ministro una carta advirtiéndole que podría incurrir en «apología del delito de homicidio» por propiciar esa práctica mediante la entrega de «fármacos conocidos como abortivos».

El prelado también le señaló en esa misiva que al verlo repartir públicamente preservativos entre los jóvenes le vino a la memoria la frase evangélica en la que «nuestro Señor afirma que "los que escandalizan a los pequeños merecen que le cuelguen una piedra de molino al cuello y lo tiren al mar"».

La cita evangélica tuvo un sinnúmero de interpretaciones periodísticas, algunas la vincularon con los llamados «vuelos de la muerte», la práctica de arrojar personas al mar que se atribuye a la Armada argentina en los años setenta.

El ministro reaccionó calificando a monseñor Baseotto de «un hombre mentiroso escudado en la Iglesia» y sugirió que tenía «bien aceitados sus vínculos con la última dictadura militar».

Dos días más tarde, la Conferencia Episcopal Argentina difundía un comunicado en el que el obispo castrense expresaba «su pesar por la confusión y malestar que produjo la inclusión de la cita evangélica», y aclaraba «que no quiso alentar un acto de violencia ni ofender la autoridad de un miembro del gobierno nacional».

En ese mismo día, el presidente Néstor C. Kirchner llamó al canciller Rafael Bielsa para pedirle que tramite ante la Santa Sede la renuncia de monseñor Baseotto.

Inmediatamente, y aun antes de que se informara al nuncio apostólico, la Oficina de Prensa de la Presidencia de la Nación hizo pública la determinación presidencial de quitar el reconocimiento a monseñor Baseotto.

Hasta el nombramiento del nuevo ordinario militar, en base al artículo IV, 3º del Acuerdo entre la Nación Argentina y la Santa Sede, del 28 de junio de 1957, le sucede en el gobierno el vicario general, monseñor Pedro Candia, ha explicado en una nota la Nunciatura Apostólica en Argentina.