El Papa alienta a Comunión y Liberación a «testimoniar la belleza de ser cristianos»

Al encontrarse con 80 mil participantes en una peregrinación promovida por este movimiento

| 632 hits

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 27 marzo 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha invitado a al movimiento eclesial Comunión y Liberación a «testimoniar la belleza de ser cristianos», siguiendo los pasos de su fundador y gran amigo de Joseph Ratzinger, monseñor Luigi Giussani.



Dejó esta consigna a sus miembros este sábado al recibir a más de 80 mil participantes en una peregrinación promovida por esa Fraternidad con motivo del vigésimo quinto aniversario de su reconocimiento pontificio.

El encuentro se celebró en la plaza de San Pedro del Vaticano en un ambiente de fiesta que reflejaba la larga amistad que une a este Papa con Comunión y Liberación, desde la época en que era profesor universitario en Alemania.

El primer pensamiento del pontífice, en su discurso, se dirigió a monseñor Giussani, cuyo funeral él mismo presidió, siendo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en nombre de Juan Pablo II el 24 de febrero de hace dos años en la catedral de Milán.

Según el obispo de Roma, a través de monseñor Giussani el Espíritu Santo ha suscitado un movimiento «para testimoniar la belleza de ser cristianos en una época en la que se difundía la opinión de que el cristianismo era algo cansado y opresor».

«Don Giussani se empeñó entonces en volver a despertar entre los jóvenes el amor por Cristo, “Camino, Verdad y Vida”, repitiendo que sólo Él es el camino hacia la realización de los deseos más profundos del corazón del hombre y que Cristo no nos salva a despecho de nuestra humanidad, sino a través de ella».

«Desde el inicio quedó tocado, es más herido, por el deseo de belleza, pero no de una belleza cualquiera. Buscaba la Belleza misma, la Belleza infinita que encontró en Cristo», constató.

«El acontecimiento que cambió la vida del fundador ha “herido” también la de muchísimos de sus hijos espirituales, y ha dado lugar a las múltiples experiencias religiosas y eclesiales que conforman la historia de vuestra grande y articulada familia espiritual», aclaró.

De este modo, dijo, Comunión y Liberación ofrece «una posibilidad de vivir de manera profunda y actualizada la fe cristiana, por una parte con total fidelidad y comunión con el sucesor de Pedro y con los pastores que aseguran el gobierno de la Iglesia; y por otra, con una espontaneidad y una libertad que permiten nuevas y proféticas realizaciones apostólicas y misioneras».

En su intervención, el Papa recordó también con emoción los encuentros que había mantenido monseñor Giussani con Juan Pablo II, en particular la audiencia en que dejó a ese movimiento esta consigna: «Id por todo el mundo a llevar la verdad, la belleza y la paz, que se encuentran en Cristo Redentor».

«Don Giussani hizo de aquellas palabras el programa de todo el movimiento y para Comunión y Liberación fue el inicio de una estación misionera que os ha llevado a ochenta países», recordó Benedicto XVI.

«Hoy os invito a seguir por este camino, con una fe profunda, personalizada y firmemente arraigada en el Cuerpo vivo de Cristo, la Iglesia, que hace contemporáneo a Jesús entre nosotros», concluyó.

Comunión y Liberación es un movimiento eclesial cuya finalidad es la educación cristiana madura de sus propios seguidores y la colaboración con la misión de la Iglesia en todos los ámbitos de la sociedad contemporánea.

Nació en Italia en 1954 cuando monseñor Giussani dio vida, a partir del liceo clásico «Berchet» de Milán, a una iniciativa de presencia cristiana llamada «Juventud Estudiantil». Las siglas actuales, Comunión y Liberación (CL), aparecen por primera vez en 1969. Sintetizan el convencimiento de que el acontecimiento cristiano, vivido en la comunión, es el fundamento de la auténtica liberación del hombre.

Un instrumento fundamental de formación de los seguidores del movimiento es la catequesis semanal denominada «Escuela de comunidad».