El Papa alienta a los Legionarios de Cristo a vivir el carisma de su fundador

En un mensaje enviado al capítulo general de la Congregación que se celebra en Roma

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 31 enero 2005 (ZENIT.org).- Juan Pablo II ha enviado un mensaje a los Legionarios de Cristo en el que les invita a vivir y transmitir «fielmente» el carisma que esta Congregación religiosa ha recibido de Dios a través de su fundador, el padre Marcial Maciel.



El Santo Padre dirigió este lunes su misiva al tercer Capítulo General Ordinario que se está celebrando en Roma esta realidad eclesial --surgida en 1941-- en el que el padre Maciel, de 84 años de edad, prefirió no aceptar ser reelegido director general por motivos de edad y por el deseo de acompañar los primeros pasos de su sucesor.

El mensaje pontificio comienza precisamente saludando al fundador y a su sucesor como director general de la Congregación y del movimiento de apostolado «Regnum Christi», el padre Álvaro Corcuera.

«Os encontráis en un momento histórico para la vida del Instituto, en el que se abre una nueva fase --reconoce el Papa en el texto enviado en castellano--. Habéis tenido la dicha de caminar durante 64 años bajo la guía de vuestro fundador».

«Así habéis crecido y os habéis desarrollado hasta alcanzar la madurez --añade--. Ahora habréis de continuar el camino guiados por el nuevo director general, aunque no falten la compañía, el afecto paterno y la experiencia del padre Maciel, que ha renunciado a un nuevo periodo de gobierno».

«Esto os compromete a custodiar, vivir y transmitir fielmente los dones que por medio de él habéis recibido del Señor», subraya el obispo de Roma.

El Papa plantea a los Legionarios de Cristo la tarea «de desarrollar la obra inspirada al fundador, la cual trata de distinguirse por la entrega al servicio a la Iglesia y la formación de la juventud en sólidos principios cristianos y humanos que, basados en la libertad y responsabilidad personal, contribuyan a su madurez espiritual, social y cultural, en fidelidad al Magisterio y en plena comunión con el Papa».

El mismo Santo Padre confiesa con satisfacción que «personalmente he podido participar, en varias ocasiones, en la vida de vuestra Congregación, concretamente con la aprobación definitiva de las Constituciones, en junio de 1983 y, recientemente, aprobando los Estatutos del Movimiento "Regnum Christi"».

«Os aliento a seguir irradiando vuestra espiritualidad y dinamismo apostólico, rico en la diversidad de sus obras y abierto siempre a nuevas expresiones, según las necesidades más apremiantes de la Iglesia en los diversos tiempos y lugares», añade la misiva pontificia.

«Fieles al carisma del Instituto y unidos firmemente a la Roca de Pedro, vuestra aportación a la misión evangelizadora de la Iglesia será realmente fecunda», concluye.

El pasado jueves, 27 de enero, el arzobispo Franc Rodé, C.M, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, presidió por invitación del padre Maciel, una concelebración eucarística en la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, parroquia dirigida por los Legionarios de Cristo.

Dirigiéndose al padre Maciel, el representante de la Santa Sede constató: «después de haber ejercido con gran prudencia, sabiduría y firmeza la función de director general por más de 60 años, deja usted el mando de la Legión en manos más jóvenes, con el sentimiento legítimo de haber cumplido su deber como un verdadero soldado de Cristo, acompañado por la veneración y la gratitud de sus hijos».

«Estoy seguro de que la fidelidad a las normas tan precisas que ha legado a la Legión de Cristo, y que hacen de ella un modelo de armonía y madurez, seguirá brillando en la Congregación como un faro luminoso para las generaciones venideras», añadió el arzobispo esloveno.

Antes de despedirse, monseñor Rodé manifestó sus «mejores deseos al padre Álvaro Corcuera que continúa el designio de Dios».

La Legión de Cristo cuenta con cerca de 650 sacerdotes y 2.500 seminaristas. El movimiento de apostolado «Regnum Christi», también fundado por el padre Maciel, se compone de unos 65.000 miembros, seglares --hombres y mujeres--, diáconos y sacerdotes, esparcidos por todos los continentes.