El Papa alienta a los legionarios de Cristo y al «Regnum Christi» a evangelizar «con intrepidez»

Al celebrar en una audiencia los sesenta años de sacerdocio de su fundador

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 30 noviembre 2004 (ZENIT.org).- Juan Pablo II alentó este martes a los legionarios de Cristo y a los miembros del Movimiento «Regnum Christi» a anunciar «con intrepidez» el Evangelio al recibirles en audiencia en el Vaticano.



Participaron más de siete mil personas en el encuentro que tuvo lugar en la Sala de las Audiencias Pablo VI con motivo del sexagésimo aniversario de ordenación sacerdotal de su fundador, el padre Marcial Maciel Degollado.

El Santo Padre, en el discurso que pronunció en italiano, dirigió su «afectuoso saludo» al padre Maciel, y le impartió una «especial bendición» apostólica.

«Hoy es más necesaria que nunca una proclamación confiada del Evangelio que, desechando todos los miedos paralizantes, anuncie con profundidad intelectual y con intrepidez la verdad sobre Dios, sobre el hombre y sobre el mundo», afirmó el Papa.

En el encuentro estaban también presentes los 59 nuevos sacerdotes legionarios de Cristo, originarios de Nueva Zelanda, España, México, Brasil, Venezuela, Chile, Estados Unidos, Vietnam, Irlanda y Canadá, que fueron ordenados el pasado 25 de noviembre de manos del arzobispo Franc Rodé, CM, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida apostólica.

Para cumplir la misión de evangelización, el Papa constató en sus palabras de saludo que «es indispensable cultivar una constante intimidad con Cristo, tratando de seguirle y de imitarle dócilmente».

«De este modo, estaréis siempre dispuestos a responder a las expectativas más auténticas y profundas de los hombres y de las mujeres de nuestro tiempo», añadió.

«Que el Año de la Eucaristía, que ha comenzado en octubre, sea para vosotros la ocasión propicia para crecer en el amor eucarístico, fuente y culmen de toda la vida cristiana», deseó.

«¡Permaneced unidos alrededor de la Eucaristía! --dijo al final--. Fieles al carisma que os caracteriza, seguid con vuestra misión evangelizadora alimentándoos de Cristo y convirtiéndoos en sus intrépidos testigos».

Al concluir la audiencia, la orquesta del Centro de Estudios Superiores de los Legionarios de Cristo en Roma tocó y cantó algunas de las canciones preferidas del Papa, entre ellas «Amigo», la canción de Roberto Carlos que se ha convertido en lema de varias de las visitas del obispo de Roma a México y América.

Interpretaron también «Pescador de hombres», de Cesáreo Garabain, canción que, como Juan Pablo II contó durante su último viaje a Polonia, le ha acompañado durante su papado, pues se la cantaron cuando abandonó Cracovia para acudir al cónclave del que sería elegido sucesor del apóstol Pedro.

La congregación de los legionarios de Cristo fue fundada en México en 1941 por el padre Maciel que tenía entonces 20 años. Sus constituciones fueron aprobadas por el mismo Juan Pablo II en 1983. Cuenta con cerca de 650 sacerdotes y 2.500 seminaristas.

El Movimiento «Regnum Christi», cuyos estatutos acaban de ser aprobados definitivamente por Juan Pablo II, cuenta con unos 65.000 miembros, seglares --hombres y mujeres--, diáconos y sacerdotes, esparcidos por todos los continentes.