El Papa alienta a Schönstatt en la defensa de la familia ante la «cultura de la muerte»

El Movimiento ha inaugurado en Roma el Santuario «Omnia Matri Ecclesiae»

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CASTEL GANDOLFO, jueves, 9 de septiembre de 2004 (ZENIT.org).- Juan Pablo II alentó este jueves al Movimiento Internacional Schönstatt en su labor de defensa de la familia y de la vida, ante una creciente cultura que parece tratar de negarlas.



«En vuestro movimiento crece la responsabilidad por la sociedad y la comprensión de las relaciones sociales fundadas en el espíritu del cristianismo», constató el Santo Padre al recibir a unos dos mil peregrinos de esta nueva realidad eclesial en la residencia pontificia de Castel Gandolfo.

Los peregrinos se encuentran en Roma con motivo de la inauguración del Santuario «Omnia Matri Ecclesiae» de Belmonte (junto a la ciudad eterna) y del Centro Internacional de Schönstatt en Roma, que tuvieron lugar este miércoles.

«Siempre he tratado de suscitar en la Iglesia esta responsabilidad ante el mundo. Por ello quisiera reforzaros en este compromiso, que se puede asumir de muchas maneras», añadió dejando espacio a las confidencias.

«Entre éstas está comprendida también la defensa concreta de la vida ante la amenaza de una cultura de la muerte que se difunde cada vez más, como lo demuestra de manera horrible el aborto. En este sentido, todos los fieles están invitados a trazar "signos luminosos" de los que el mundo tiene continua necesidad», indicó en el discurso pronunciado en alemán.

El pontífice agradeció las palabras del padre Heinrich Walter, presidente de la presidencia general del Movimiento, y recordó que «los esfuerzos de Schönstatt están dirigidos en particular a la familia, como célula fundamental de la Iglesia, de la cultura y de la sociedad».

«Siguiendo el consejo de vuestro fundador», afirmó en referencia al padre José Kentenich (1885–1968), el Papa les invitó a «reservar a la cruz y a la imagen de María un puesto de honor en vuestras casas», convirtiéndolas en «santuarios de la Iglesia», en las que «María actúa como madre y educadora».

«Nuestra Iglesia tiene necesidad de vitalizar la vida religiosa y la obra apostólica», añadió el obispo de Roma, recordando que en «este compromiso están unidos las muchas comunidades eclesiales y los numerosos movimientos espirituales que el espíritu del Señor ha suscitado en la aurora del tercer milenio».

«Son una respuesta de la Providencia a los numerosos desafíos de nuestro tiempo», afirmó.

El cardenal Ruini, obispo vicario del Papa para la diócesis de Roma y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, bendijo este miércoles en su inauguración el Santuario «Omnia Matri Ecclesiae» ante más de tres mil personas.

«Comparto con vosotros un sentimiento de alegría. Hoy se realiza finalmente la promesa que pronunció el padre Kentenich, en Roma, en 1965, en coincidencia con la clausura del Concilio Vaticano II, cuando cumplió ochenta años», afirmó.

«Con la inauguración del santuario internacional, a la familia de Schönstatt se le confía una gran misión: llevar a Schönstatt al corazón de la Iglesia y llevar a la Iglesia al corazón de Schönstatt», añadió.

Los miembros de la Obra de Schönstatt participaron también en una vigilia de oración en los Jardines del Vaticano el 7 de septiembre.